Entrar Via

Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano romance Capítulo 510

El silencio de Sofía solo lo enfureció más. Sentía que estaba perdiendo la cordura por completo.

Si lo que temía era cierto... si de verdad Sofía se acostó con Alejandro, iba a perder la cabeza.

Él fue su primer hombre.

Y ella, su primera mujer.

Nunca estuvo con nadie más. Solo con ella.

¿Cómo podía traicionarlo así?

La cara de Diego se deformó, con los ojos encendidos:

—Bien. No quieres hablar, ¿verdad? Entonces lo vas a hacer en la habitación.

Si Sofía estaba con Alejandro, no pensaba dejarla ir jamás. La amarraría a su lado si hacía falta.

La idea era enfermiza; ya no razonaba.

La vio sangrar, notó su rodilla herida y aun así, no se detuvo. En su cabeza, derrumbar su orgullo era la única forma de que no escapara. Quería quebrarla, cortarle las alas y asegurarse de que nunca más pudiera alejarse de él.

Solo suya.

Aunque fuera a la fuerza.

Aunque todo ardiera.

El hotel al que llegaron era de los más lujosos de San Rafael. La suite presidencial tenía puertas dobles, adornadas como las de un palacio.

Diego la había reservado con anticipación.

El lugar pertenecía a la familia Ramos, enemigos de los Santos, por lo que Javier no podría intervenir fácilmente.

Ni siquiera Alejandro podría encontrarla ahí.

Diego lo había planeado todo.

Sabía que Alejandro lo vigilaba, pero no le importaba. Al menos esa noche Sofía iba a ser suya, y nadie lo impediría.

Todavía no sabía qué iba a hacer con ella después.

Solo tenía claro que no la iba a soltar.

No soportaba imaginarla junto a otro hombre, mucho menos con Alejandro, su rival de siempre.

Durante años convivieron en una tregua silenciosa. Ni amigos ni enemigos declarados, cada uno en su terreno.

Pero en el fondo Diego siempre lo despreció. Ese "intruso", como le decía, no iba a cambiar su forma de ser. Siempre intentando quitarle lo que consideraba de su propiedad.

Y ahora, otra vez.

Sabía bien que Alejandro tenía más poder, más contactos, más influencia.

Pese a todo, no le temía.

Si llegaban a enfrentarse, Diego iba a perder mucho, pero Alejandro también iba a salir lastimado.

Y si el precio por verlo sangrar era alto, estaba dispuesto a pagarlo.

Su mente no paraba, giraba sin control.

Apretaba los dientes y le faltaba el aire.

—¡Maldita sea! —dijo entre dientes.

Pensó que el mayor error de su vida fue haberla dejado ir esa noche en la mansión de su familia, durante el cumpleaños del abuelo.

Sofía y Alejandro se marcharon juntos.

¿Fue ahí? ¿En ese preciso momento empezó todo?

No. No cuadraba.

Ella estuvo viajando por trabajo, en reuniones y conferencias.

Aun así... las fotos del supermercado lo atormentaban.

¿Hace cuánto?

¿Desde que él le pidió una segunda oportunidad?

¿Desde que se rebajó a rogarle?

Todo esto lo enloquecía.

¿La estuvo observando, sabiendo que ya estaba con otro?

¿Se burlaron de él juntos?

Diego sintió que la cabeza le iba a estallar.

Solo imaginar que Sofía y Alejandro pudieron mirarlo con lástima, con esa sonrisa de los que comparten un secreto, lo encendió por dentro.

Era una humillación imposible de tolerar.

No después de haberlo tenido todo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano