Sofía miró por el retrovisor.
El auto que los seguía mantenía siempre la misma distancia. Nunca lo había visto antes y era la primera vez que Alejandro pedía que ese vehículo los escoltara.
—¿Hay algún peligro? —preguntó, con cautela.
—No —respondió él con calma.
—Si no lo hay, entonces ellos...
Alejandro, serio, le acarició la mejilla.
—Así me quedo más tranquilo —dijo.
Después apoyó la mano en la nuca de Sofía y apretó un poco. Ella no alcanzó a reaccionar cuando él la acercó y le dio un beso. Luego se apartó, la miró un segundo más y bajó del auto. De pie frente al vehículo, con el traje impecable, el brillo del farol iluminaba su cara como si fuera un ángel.
Alejandro le transmitía calma solo con la mirada. Sofía apretó los labios, sonriendo.
—Te espero en casa —dijo.
Él asintió.
A la distancia, se vio tan formal, tan propio de un caballero, que hasta daba la impresión de que no se conocían. Pero Sofía adoraba esa faceta de él: elegante, sereno, con un encanto que la hacía sentirse protegida.
Sonrió aún más.
Alejandro, cuando vio el brillo en sus ojos, sintió que su corazón se ablandaba un poco. Cuando Sofía se fue, él se quedó allá un rato. Poco después, la camioneta negra se detuvo frente a él. La puerta se abrió y dejó ver la cara de Ignacio.
Ahí estaba, con una sonrisa de emoción fingida. Lo miró de pies a cabeza, como si quisiera revisar cuánto había cambiado.
—Mi querido sobrino... cuánto tiempo sin vernos —dijo, lleno de un encanto siniestro.
La mirada de Alejandro parecía capaz de matarlo. Sin decir nada, esperó apenas dos segundos antes de inclinarse y subir al auto.
—Mírate... el pobrecito al que nadie quería y ahora resulta que alguien te ama. Qué sorpresa tan deliciosa. Dime, Alejandro, ¿estás orgulloso? Por fin puedes levantar la cabeza, ¿no? Ya no eres el pobre desgraciado de antes.
En la oscuridad, Alejandro cruzó las manos frente a él.
—¿A qué viniste? —preguntó con una voz tan calmada que daba miedo.
—Soy tu tío. ¿Necesito una excusa para ver a mi sobrino? —respondió, fingiendo inocencia—. De niño te llevaba a todas partes.
Alejandro lo miró fijamente.
—Ya me viste. Ahora, lárgate.
Ignacio se rio a carcajadas.
—¿Así me recibes? Qué maleducado, sobrino. —El tono burlón convertió cada palabra en un ataque.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano
Por favor otros medios de pago para poder conseguir monedas😫...
Muy hermosa pero hay mucha dificultad para leerla porque hay que tener monedas y sin ellas no hay acceso a los capítulos hay que tener otros métodos de desbloqueo gracias...
Please can you publish more than 6 chaps/day.. And today no chaps ???...
🥲...
Pague la aplicación y aún me faltan párrafos deberían prestar más atención en la traducción xq falta contenido no vuelvo a comprar en su aplicación...
Xq no ponen toda la novela de una sola vez me encanta y siempre tengo que esperar al otro día...
Me encanta la pasión la frialdad lo intenso ay no tiene de todo...
Es interesante...