Alejandro respondió al monólogo siniestro de Ignacio con un silencio total.
Ignacio suspiró de manera teatral, fingiendo aburrimiento.
—Siempre fuiste más entretenido de niño. Daba igual lo que te hiciera, ni una palabra salía de tu boca. ¿Recuerdas cuando tu madre se enteró? Casi te mueres de hambre encerrado. —Se echó a reír—. Qué cobarde eras entonces, Alejandro. Mírate ahora, tan cambiado... jamás imaginé que llegarías a convertirte en esto. Al principio pensé que serías un inútil toda tu vida. En toda la familia, solo tú y tu madre todavía logran sorprenderme.
Sus palabras destilaban una nostalgia torcida. Hablaba sin filtro, saltando de un tema a otro como un borracho con la mente hecha pedazos.
—Ah, cierto... —continuó, con una sonrisa perversa—. Recuerdo que una vez se me ocurrió enseñarte "cosas de adultos". Te llevé al club de un amigo para que vieras cómo se acuesta un hombre con una mujer... —se rio de nuevo, un sonido desagradable—. Vomitaste. ¡Qué show! Después de tantos años sin mujer, supongo que hasta te traumaste. Quizás por mi culpa odias a las mujeres.
Se llevó un dedo a la frente y giró la cabeza.
—Déjame pensar... ¿cuántos años tenías? ¿Doce? ¿Trece?
El recuerdo regresó como un latigazo.
El cuerpo de Alejandro contra el suelo, el olor del alcohol, la mano de Ignacio sujetándole las muñecas por detrás, una rodilla hundida en su cuello. Los sonidos del cuarto, los jadeos, las risas. Su cara pegada al piso mientras hacía un esfuerzo por soltarse, sin conseguirlo. La gente riéndose.
Esa imagen desapareció, pero algo cambió en su mirada; apareció algo inhumano, asesino, que no parecía propio de él.
—Por eso me sorprende que ahora tengas novia —siguió Ignacio, sin notar el peligro—. Tu madre dice que estás muy enamorado. Pero dime, ¿de verdad alguien podría querer a un pobre infeliz como tú? Si un día tu novia te deja, ¿vas a ponerte a llorar?
Alejandro no se movió; su silencio era más amenazante que cualquier palabra.
Ignacio siguió hablando, emocionado por lo cruel de sus palabras.
—Solo vine a platicar un poco. Cuéntame, ¿es en serio lo de ustedes? ¿Piensas casarte? Porque esto sí que es todo un espectáculo... Tu novia, según escuché, fue la esposa de tu hermanastro, ¿no? Vaya, vaya. Ella estuvo casada con Diego y tú ahora ocupas su lugar. Dime, ¿crees que en su corazón hay espacio para ti? No, espera... ¿crees que te quiere tanto como lo quiso a él? —Se rio con crueldad—. Qué ironía, Alejandro. Siempre recogiendo las sobras de los demás.
Alejandro apretó todavía más, aplastando con rabia el último intento de rebelarse. No dijo nada. Su cara se mantuvo sin emoción y eso hacía la escena todavía más aterradora.
Tomó la copa de vino de Ignacio y la lanzó contra la esquina de la mesa.
¡Crac!
El cristal se rompió.
El filo goteaba vino rojo, espeso como la sangre.
Con la mano firme, Alejandro acercó el fragmento más cortante al ojo de su tío.
Una gota de vino resbaló por el vidrio y cayó justo dentro del ojo de Ignacio.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano
Por favor otros medios de pago para poder conseguir monedas😫...
Muy hermosa pero hay mucha dificultad para leerla porque hay que tener monedas y sin ellas no hay acceso a los capítulos hay que tener otros métodos de desbloqueo gracias...
Please can you publish more than 6 chaps/day.. And today no chaps ???...
🥲...
Pague la aplicación y aún me faltan párrafos deberían prestar más atención en la traducción xq falta contenido no vuelvo a comprar en su aplicación...
Xq no ponen toda la novela de una sola vez me encanta y siempre tengo que esperar al otro día...
Me encanta la pasión la frialdad lo intenso ay no tiene de todo...
Es interesante...