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Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano romance Capítulo 702

Sofía estaba parada en la esquina del pasillo y miraba el espacio vacío.

—¿Qué pasa?

Beatriz estaba en el auto.

—Sofía, usted me pidió que vigilara a Serena. Ahorita está en el mismo bar que usted. ¿Cómo es posible?

Desde que supo que Serena estaba en Puerto Azul y que había venido a enfrentarla, ese asunto no la dejaba tranquila. Sobre todo, lo de Octavio: lo único que sentía por él era rencor y odio. Por eso le había pedido a Beatriz que vigilara a Serena.

¿Curiosidad por su media hermana mayor? ¿Ganas de espiarla? ¿Instinto de defensa? Como entendía muy poco de ese padre tan distante e indiferente, necesitaba tener cierta información. En resumen, quería saber qué buscaba Serena exactamente. Por eso le pidió a Beatriz que la vigilara.

Al principio fue casi por instinto, pero después de que Diego apareció de la nada en la fiesta de cumpleaños de Alejandro, Sofía estuvo todavía más segura de algo: no soportaba sentirse enredada sin poder hacer nada y ya no lo aguantaba. Así que dejó de huir; se detuvo para enfrentarlo todo... No nada más a Diego, también a Serena. Tenía que tomar la iniciativa.

Ahora que Beatriz tenía noticias, tenía más certeza de que su decisión inicial había sido la correcta.

—¿Hay algo más? —preguntó Sofía.

Beatriz sí tenía algo más.

—No sé si tenga algo que ver, pero creo que vi a Nicolás.

Serena y Nicolás... ¿qué relación podían tener esos dos? Sofía lo pensó un par de segundos. Si había una relación, ¿cuál sería?

Cierto, también estaba Mariano. Aunque no sabía qué papel jugaba Serena en todo eso, Mariano y Nicolás seguro tenían algo que ver. Mariano había dicho que en ese entonces se equivocó y le pidió que no le guardara rencor... Si supiera que se había divorciado de Diego, no habría vuelto a mencionar ese asunto enfrente de ella.

El hecho de que lo mencionara significaba que solo sabía que se había casado con Diego, pero no que se había divorciado; por eso se disculpó tan nervioso. Y ahora Sofía sentía la cabeza pesada y el cuerpo sin fuerzas.

¿Le habían puesto una trampa?

Tomó una decisión de inmediato.

—Lo más probable es que alguien me puso una trampa. Llama a Carmen y dile que me saquen de aquí. Tú vigila a Serena y Nicolás, no los pierdas de vista.

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