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Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano romance Capítulo 703

Apenas Beatriz vio que Sofía salía, hizo una seña y los dos guardaespaldas que estaban atrás la siguieron enseguida; justo cuando Nicolás se iba a subir al auto, le bloquearon el paso. Nicolás no conocía para nada a Beatriz y pensó que era una metiche.

—Quítate...

Al segundo, escuchó a Sofía.

—No digas tonterías.

Nicolás se volteó de golpe. ¿Dónde estaba esa Sofía mareada y con la mirada perdida?

En ese momento, sus ojos estaban llenos de furia, como si quisiera atravesarlo con la mirada. Reaccionó al instante, entre impactado y enojado.

—¿Te atreves a engañarme...? ¡Ah...!

El guardaespaldas se adelantó y le metió un puñetazo en la sien. Nicolás vio estrellas, se llevó la mano a la cabeza y se hizo para atrás tambaleándose. El segundo golpe llegó enseguida, a su frágil nariz; la sangre salió al instante y le manchó la cara, las manos y el piso de una forma que daba miedo. El último golpe fue en el estómago; Nicolás se puso pálido del dolor y quedó empapado de sudor.

Beatriz le pasó una cuerda a Sofía. Ella la agarró y, en ese momento, los guardaespaldas lo patearon detrás de la rodilla a Nicolás; se oyó un ruido seco y cayó de rodillas.

De rodillas, enfrente de ella.

Nicolás siempre había despreciado a Sofía y nunca la había tomado en serio: sentía desprecio, burla, asco, y hasta un poco de coraje.

“Una mujer tan mediocre, solo por ser mujer, podía convertirse en la esposa de Diego; qué absurdo”.

Para él, ella no estaba a la altura y se merecía que la rechazara.

Pero ahora Diego lo había hecho a un lado y le estaba dando preferencia a Chiara, así que no podía quedarse sin hacer nada. Si a Diego le gustaba Sofía, entonces bastaba con darle justo lo que quería; por eso decidió mandarla a la cama de Diego.

Después de investigar un poco y encontrar por dónde entrar, fue contra Sofía. Como la había subestimado tanto, casi no planeó nada antes de actuar y no se esforzó ni un poco. Por eso nunca se imaginó que ahora iba a estar arrodillado ante ella en una posición tan miserable; no tenía ningún sentido.

Aguantando el dolor insoportable, Nicolás entendió la situación enseguida. Solo podía calmar a Sofía primero y pensar en lo demás después, así que fingió rogarle.

—Sofía, perdón, fui demasiado impulsivo. En realidad, Diego te quería ver y me pidió que te fuera a buscar; solo usé un método un poco más conveniente...

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