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El éxtasis del dolor: Hasta que tu muerte nos separe. romance Capítulo 255

En cuánto Marek se detuvo en medio de la carretera, Mateo soltó la cadena de Scar, comenzando a correr junto a él. Vio al tigre acelerar y lo dejó hacer uso de toda la energía que podía acumular al no estar en tanto movimiento como el que estaba acostumbrado.

Pero era temprano, por lo que podía darle esa libertad. Sacar la frustración de no atacar a un rottweiler que jugaba demasiado agresivo, al punto de haberlo herido. Ni siquiera él entendía cómo el mismo Scar se había contenido para no sacar su instinto animal contra Horus. Tal vez, ya se había acoplado a él, pero, si algo aceptaba era que era consecuencia o beneficiosamente por obra de Harper.

Volvió a su casa para meterse directo a la ducha, mientras Harper estaba frente al espejo con la mirada perdida, como si algo la tuviera aprisionada en sus pensamientos, se colocaba los aretes, y reaccionó en cuanto lo vio por el reflejo. Siempre hacía eso, actuar como que nada ocurría, hasta que encontraba las palabras que buscaba para expresarse.

Él no la apresuraba. Si algo entendía era como se sentía alguien sin saber distinguir lo que tenía en la cabeza...o en el pecho. Por ello, aunque le carcomía la prisa por decirle que sabía todo lo que ella creía que no, simple y sencillamente esperaba, paciente, hasta que la pelirroja supiera que era tiempo.

—Se nos hará tarde—, avisó la inglesa al verlo llegar. —Espero que 20 minutos te basten, porque es lo que tienes.

Él apenas le dio importancia al verla con ese vestido azul hasta abajo de las rodillas, con la espalda descubierta que solo entorpecía la vista esas hebras de cabello rojizas que bajaban por la curva de su cuello. Resplandecía sin esfuerzo.

Harper bajó para tomarse una píldora para los nervios que Isla le aseguró que era segura, antes de que su esposo apareciera con un traje oscuro totalmente, el cabello semi húmedo, un reloj que brillaba en su mano, mientras el aroma varonil causaba que no perdiera de vista el rostro hermoso que se cargaba.

—La cita con el arquitecto queda agendada para la siguiente semana—, le informo Isla y ella movió la cabeza. —Siendo todo, me iré a calificar los postulados para ser su asistente de tiempo completo. En cuanto elija los tres mejores, le traeré a los candidatos para que sea usted quien seleccione al que mejor se ajuste.

—Confío en tu criterio—, la dejó ir para luego tomar la mano de su esposo y subirse al vehículo.

Mateo notó la tensión en sus hombros, pero omitió hacer un comentario sobre ello. En cambio, se llenó de paciencia y bajó antes de ella frente a la casa custodiada por decenas de sujetos con armas colgadas en el hombro.

Lina sujetaba al pequeño Devan de la mano, mientras el Mayor parecía harto de todos. Cosa común en él... sobre todo cuando deseaba que le prestaran atención.

Alaric observaba a todos sin soltar a Massie, y Noelle fingía serenidad en medio de tanto matón uniformado.

—Las balas no se escapan de ninguna arma, suegra —comentó Darek, sabiendo cuán profundamente le fastidiaba que la llamaran así—. Debería relajarse. Está más pálida de lo normal.

—Hay niños presentes —le recordó, al notar su orgullosa exhibición de armamento. Tenía más armas que invitados. Los únicos no armados eran unos pocos socios; el resto eran los Romano... y una chiquilla de cabello alborotado que besaba a Zivan en las mejillas con descaro, mientras Delphine suspiraba, aliviada de que todo estuviera yendo sorprendentemente… normal. Al menos, dentro de lo que su mundo permitía.

Harper se presentó con la hermana del Mayor antes de acercarse al bebé. Le acarició las mejillas mientras aún seguía en brazos de su madre. Con Devan eso no lo podía hacer, el padre veía mal a todo el que lo tocara y ella no iba a soportar a más neuróticos

El albanés tomó en sus manos a la pequeña personita que parecía más cómodo con él.

—Pesa más que tú cuando te conocí, Cassian —le dijo al Mayor, mientras este lo veía como si no fuera más que un imbécil enamorado… de un bebé de semanas de nacido—. Eso quiere decir que será más grande.

—O más gordo —aportó su sobrino sin filtro.

—Una bola de grasa, sí. Tú te veías justo así a los seis —añadió el sujeto de camisa blanca y pantalón gris, y Delphine no pudo evitar reírse, provocando la mirada gélida del agente.

—Es verdad—, Asli, la hermana del Mayor intervino—. He visto fotos de él y era tan tierno. El tío Barlog dice que tuvo un sobrino muy…

—Cassian no tiene más tíos—, espetó Darek con un tono más duro—. Menos esa cosa tan…ni siquiera ha de saber que se puede depilar el pecho.

Cameron le dio una mirada que él ignoró cuándo Skender apareció con el sacerdote que veía todo con resignación.

—La bendición, padre— se acercó el sujeto de cabello recogido. Delphine se inclinó a recibir las palabras del hombre con sotana, mientras Harper veía la contradicción de ese sujeto.

Mateo, en cambio, no notó al cura, ni a los rezos, ni al alboroto por la criatura. Sólo vio a Harper, como si el resto fuera un decorado mal iluminado en una obra sin importancia. Harper inclinó la cabeza cuando el sacerdote se acercó, agradeciendo con gentileza.

Todos se reunieron en el lugar preparado para dar paso a presentar al bebé frente a todos, como si no estuvieran armados hasta los dientes, como si Dios no supiera exactamente dónde se metía en terreno que de vez en cuando se llenaba de sangre.

Lina abrazaba al bebé que soltó una carcajada en medio del sermón del sacerdote, pasando a brazos de su padre, quien sólo pensaba que todo ahí era una exageración.

Darek presumía a su hijo con una sonrisa tonta, presentaba a su mujer, oficialmente como su prometida, mientras Harper solo se reía al ver a Alaric resignado.

—Haremos dos brindis—, dijo Darek por lo alto. Harper declinó la copa, mientras Mateo la veía con los ojos iluminados al cargar al bebé—. Uno por la mujer con tantos cojones como para hacerme padre, incluso cuando juraba que me odiaba —Delphine rodó los ojos como si eso fuera una letanía repetida—. Y el otro, porque si alguna vez dije que no me casaría, era porque todavía no la conocía. No se puede amar lo que aún no llega, ¿verdad?

La miró directo a los ojos.

La miró directo a los ojos.

—Y yo, mujer —le acarició la mejilla con más ternura de la que alguien, alguna vez, vio en él—, te amo con cada jodido trozo roto que tengo dentro… y si eso no es suficiente, los rompo todos otra vez por ti.

Lina no pudo evitar iniciar la ola de aplausos, en tanto su esposo reiterada lo cursi que era ese tipo que se peleaba con todos.

Harper se sentó con el bebé en brazos, dejando que Noelle le besara las manos, admirando con esa dulzura que se reflejaba en su mirada.

—Cuando tenga uno, le pediré sugerencias a tu hermana—, dijo Massie hacia Alaric—. Mira que lograr armonía en tanta…diversidad, nadie más lo logra. Mi mamá siempre admiró eso de ella.

—Es la mejor organizando eventos— concretó Harper sin atreverse a verla a los ojos de verdad. —¿Puedes cargarlo?

Noelle tomó al bebé viendo que Harper quería marcharse, y aunque lo disimuló, ella sabía por qué. No quiso intervenir cuando entendía que a quien necesitaba era al sujeto que buscó entre los presentes.

No lo encontró, por lo que preguntó hasta que le dijeron que salió por una llamada. Se encaminó hacia allí.

—Esas ubicaciones las tiene Hermes en la…

Ver a Harper tomando aire lo hizo colgar la llamada. Sabía que no estaba acostumbrada a la culpa y no podía lidiar con ella como el resto, por lo que la tomó de los hombros y la miró a los ojos cuando ella parecía querer decir algo.

Capítulo 255. 1

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