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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 197

Fabio condujo de regreso a la Villa Esplendor.

Apenas puso un pie en el dormitorio principal, escuchó ruidos provenientes del baño.

Sin pensarlo, corrió hacia allí.

Al entrar, se topó con la frágil figura de Vanesa, arrodillada frente al inodoro, devolviendo todo.

Ya estaba de seis meses; hacía tiempo que habían pasado los típicos mareos matutinos.

Pero esa noche, por algún motivo, las náuseas habían vuelto con furia.

Era incapaz de contenerse.

Incluso después de vomitar hasta los jugos gástricos y la bilis, el malestar no cedía.

—¿Por qué sigues vomitando? —preguntó Fabio con el ceño fruncido, acercándose a ella.

Escuchar su voz no le trajo consuelo a Vanesa, sino terror.

Se giró de golpe para mirarlo, y su primer instinto fue intentar huir.

Ni siquiera le importó lo vulnerable o despeinada que se veía.

—¡A dónde vas! —Fabio la agarró de la muñeca casi por inercia.

En cuanto sus dedos rodearon su brazo, su ceño se hundió aún más.

Se dio cuenta de que estaba más delgada de lo que recordaba.

Podía sentir los huesos bajo su piel; apenas y tenía algo de carne.

¡Y se suponía que estaba embarazada!

Si la comparaba con ella, Giselle lucía una figura mucho más saludable y atractiva.

Pero claro, Giselle tenía un ejército de gente cuidándola para que no le faltara nada.

Ese pensamiento hizo que la molestia de Fabio fuera mayor.

Atrapada por su agarre, Vanesa soltó sin pensarlo:

—¡Fabio, suéltame! ¡Que me sueltes!

Por el esfuerzo de estar vomitando tanto rato, su voz se escuchaba débil.

Incluso algo ronca.

Pero en cada palabra se notaba el repudio y la desesperación por zafarse.

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