Entrar Via

EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 260

—Vanesa, ¿eso es una indirecta? —Fabio, que no era ningún idiota, lanzó la pregunta sin anestesia.

Ella ni se inmutó.

—Estás imaginando cosas. Solo digo lo que pienso de la situación.

A él tampoco le importó demasiado la respuesta.

Sin que Vanesa se diera cuenta de en qué momento lo hizo, el hombre que hace un segundo estaba de pie, ahora se encontraba sentado junto a ella.

Estaba interactuando con el bebé, disfrutando de cada movimiento.

Vanesa no hizo el menor esfuerzo por detenerlo; en primer lugar, sabía que no podría hacerlo.

Seguramente por el llamado de la sangre, el bebé no mostraba el menor rechazo hacia Fabio y parecía disfrutar del contacto.

Vanesa los observaba con una mirada cálida y serena.

Fabio no era ajeno a la atmósfera de paz que los envolvía.

Por una fracción de segundo, la idea cruzó por su mente.

Quería pedirle a Vanesa que se quedara, que cancelaran el divorcio.

Pero las palabras se quedaron atoradas en su garganta.

Su temple y cálculo eran inquebrables, muy por encima de cualquier impulso emocional.

No iba a permitir que esa efímera tregua lo deslumbrara y lo hiciera perder el control.

Quizá para huir de sus propios pensamientos, decidió cambiar el rumbo de la conversación.

—¿Ya has pensado en qué nombre le pondremos? —le preguntó, rompiendo el silencio.

La pregunta tomó a Vanesa con la guardia baja.

—No —respondió tras unos segundos de duda, negando con la cabeza—. Ni siquiera lo había pensado.

El embarazo había sido un accidente total.

Y Vanesa llegó a estar convencida de que nunca lograría dar a luz con vida a esa pequeña.

Así que el tema del nombre jamás le había pasado por la mente.

Ahora que él sacaba a colación el asunto, Vanesa se detuvo a pensarlo de verdad.

—Tú elegirás el nombre —declaró Fabio con aplomo, entregándole la responsabilidad por completo.

Vanesa aceptó con un simple asentimiento.

No le dio muchas vueltas al asunto.

Para ella, la indiferencia de Fabio hacia el bebé era tan evidente que por eso le dejaba toda la carga a ella.

Si a él no le importaba la niña, menos le iba a importar el nombre que llevara.

Y así, sin más, la conversación quedó en el olvido.

Pero entonces, el mayordomo irrumpió en la sala, con el rostro ensombrecido por una clara incomodidad.

—¿Ocurre algo? —indagó Fabio con frialdad.

Don Ricardo titubeó antes de responder:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ