Entrar Via

EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 365

Cuando las enfermeras salieron corriendo del quirófano para llevar a la bebé a reanimación...

...Fabio alcanzó a verla de reojo.

Era minúscula.

Tan frágil que parecía caber entera en la palma de una sola mano.

La pequeña manta en la que la habían envuelto estaba empapada en sangre.

Los doctores y enfermeras corrían como alma que lleva el diablo rumbo a la UCI Neonatal.

Fabio se quedó congelado en su lugar.

Pensó que su primer instinto sería salir corriendo tras ellos.

Después de todo, esa pequeña criatura era la llave maestra que abría el paquete accionario.

Pero sus pies no se movieron ni un centímetro.

Tal vez porque Vanesa seguía adentro del quirófano, debatiéndose entre la vida y la muerte.

"No escatimen en gastos, traigan a los mejores especialistas, usen todos los recursos del hospital... pero manténganla con vida", ordenó Fabio con una frialdad espeluznante.

Hablaba de la bebé.

El neonatólogo asintió frenéticamente.

Fabio firmó de un tirón el consentimiento médico, y el equipo se llevó a la niña en la incubadora.

Bruno Velasco, temiendo que la situación se saliera de control, los siguió de cerca para asegurarse de que todo se hiciera correctamente.

El abogado fue detrás de él, con su maletín en mano, listo para levantar actas.

Frente a las puertas del quirófano, solo quedó Fabio Serrano, sumido en un silencio de tumba, esperando a Vanesa.

Las horas pasaron lentas y tortuosas, hasta que finalmente la luz roja de la sala de operaciones se apagó.

El cirujano principal salió, quitándose el cubrebocas manchado.

Fabio clavó sus ojos detrás del médico, buscando a Vanesa, pero la camilla no aparecía.

"Señor Serrano... la señora no está nada bien. La hemos trasladado directamente a la UCI. La hemorragia fue devastadora; logramos salvarle el útero de milagro. Pero lo más alarmante es que no tiene ninguna voluntad de vivir, se rindió por completo."

El médico utilizó su tono más grave: "En el mundo clínico, cuando el paciente se rinde, es el peor escenario posible. La medicina tiene un límite."

Fabio lo sabía. Claro que lo sabía.

Y sabía mejor que nadie por qué a Vanesa se le había apagado la luz de la esperanza.

Apretó los puños con fuerza dentro de los bolsillos del pantalón, clavándose las uñas en las palmas.

Durante toda la noche, sus músculos habían estado en tensión constante, como cuerdas de acero a punto de reventar.

"La señora Serrano debe permanecer en la UCI por al menos tres días. Cualquier nuevo sangrado o alteración emocional podría ser fatal. Debe mantenerse en sedación hasta que la herida empiece a sanar y su estado psicológico se estabilice", explicó el cirujano sin rodeos.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ