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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 378

—El daño en la córnea es irreparable. Antes, el tejido dañado aún conservaba algo de integridad, por lo que podía ver. Pero ahora, con tantas infecciones superpuestas, ha quedado completamente inservible.

—Si procedemos a extraerle la otra córnea, que aún está relativamente sana, quedará sumida en una ceguera total.

El doctor se lo explicó de nuevo con infinita paciencia.

Fabio no dijo una sola palabra; se limitó a asentir secamente.

Salió de la oficina y se dirigió sin rodeos hacia la UCI.

Durante todo el trayecto, su semblante fue sombrío.

Al entrar, vio a Vanesa.

Estaba tan débil que pasaba la mayor parte del tiempo atrapada en el delirio.

Pero incluso en sueños, su rostro reflejaba terror.

No dejaba de murmurar: —Yo no fui... no... Vicente, Vicente... perdóname...

Lo repetía una y otra vez como un disco rayado.

Pero por más que sufría, no lograba despertar.

Estaba empapada en sudor frío.

Sus manos estrujaban las sábanas con una fuerza desesperada.

Era imposible aflojarle el agarre.

Fabio intentó tomar su mano, pero sus dedos estaban rígidos como garras.

Parecía que estuvieran librando una batalla invisible.

Nadie sabe si fue por ese contacto.

O si instintivamente sintió la presencia de Fabio.

Pero, con un último esfuerzo, Vanesa despertó de golpe de su pesadilla.

Al verlo, su rostro se descompuso y sus ojos se llenaron de un profundo rechazo.

Incluso apartó la mano como si le quemara.

A pesar de estar a escasos centímetros de él, Vanesa parecía haber trazado una frontera insalvable entre los dos.

Una barrera de hielo.

Esa actitud hizo que los ojos de Fabio se ensombrecieran.

—Vanesa, ¿esta es la forma en la que vas a mirarme ahora? —le recriminó con voz ronca.

Capítulo 378 1

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