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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 404

Ese mal presentimiento ahora ardía con fuerza, consumiéndola por dentro. Vanesa respiró hondo, obligándose a mantener la cordura.

Retomó su camino hacia la UCI Neonatal. Pero incluso antes de llegar, el aire se sentía espeso, cargado de urgencia.

En contraste con el habitual silencio sepulcral, en la entrada reinaba el caos. Todo el personal tenía rostros sombríos y tensos.

Vanesa palideció de golpe. Su primer y único pensamiento fue Paz.

Paz era la única paciente ingresada en la UCI Neonatal en ese piso restringido.

No tuvo tiempo ni de procesarlo cuando vio cómo trasladaban la incubadora a toda prisa hacia la sala de emergencias.

Corrió tras ellos por puro instinto. —Señora Serrano, no puede pasar —le impidió el paso una de las enfermeras.

Vanesa la agarró de las manos con desesperación. —¿Qué le pasó a mi hija? ¡Estaba estable! ¿Por qué la llevan a urgencias?

La enfermera no anduvo con rodeos: —Su cuadro clínico empeoró drásticamente en cuestión de minutos. La cirugía de emergencia es la única opción viable ahora mismo.

Vanesa se quedó sin aliento. Las pesadas puertas del quirófano se cerraron. El letrero luminoso de "EN CIRUGÍA" se encendió con un tono rojo escarlata.

Le tomó una eternidad reaccionar. Había ido a visitarla sin falta los últimos tres días.

Aunque el estado de Paz no era el ideal, no era crítico. Sus signos vitales estaban estables.

Los doctores estaban definiendo la fecha para operarla. Pero después de fijarla, la pospusieron, alimentando su angustia.

Y ahora, este súbito deterioro de salud le trajo a la mente su escalofriante encuentro con Giselle.

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