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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 433

Giselle sintió una punzada de molestia, pero no se atrevió a quedarse atrás.

Con una última sonrisa encantadora para la prensa, se apresuró a subir al vehículo junto a él.

Como era de esperarse, los reporteros no se atrevieron a bloquearle el paso a Fabio.

El guardaespaldas ya había despejado el camino para que el auto pudiera avanzar sin problemas.

Una vez dentro, en la intimidad del coche.

Giselle lo miró con cautela: "Fabio, ¿estás molesto? Te juro que no esperaba que la prensa nos atacara con esas preguntas".

Fabio giró lentamente el rostro y clavó sus ojos en ella.

Giselle se mordió el labio inferior: "Fabio...".

"No vuelvas a orquestar algo así. No me gustan esos juegos", sentenció él, directo al punto.

No hubo preguntas ni necesidad de consolarla; su tono dejaba clarísimo que no se tragaba su teatro.

Él sabía perfectamente que ella había filtrado la información.

Giselle enmudeció.

Frente a Fabio se sentía transparente; él lograba leer todas sus intenciones.

"Te lo advertí, Giselle. En este momento, no quiero escándalos de ningún tipo. Sí, el paquete accionario está en proceso. Pero mi hija acaba de fallecer y los trámites legales de mi divorcio con Vanesa no han concluido. Lo sabes de sobra".

Las palabras de Fabio eran cortantes y severas.

Cada sílaba era una advertencia directa hacia ella.

"Hay buitres afuera esperando el menor error. El traspaso de acciones se firmó, pero tomará al menos un mes en reflejarse legalmente a mi nombre. Y Vanesa es la madre de la niña; aún necesito sus firmas".

"Si usas a los paparazzi para acorralarme y exigirme un título público ahora, solo nos arrastrarás por el fango. Tanto a mí como a ti".

"¿En qué te beneficia todo esto? Tu córnea provino de Vanesa... ¿De verdad crees que la prensa no es capaz de desenterrar esa información?".

"Este ambiente se alimenta del morbo. En el momento en que huelan sangre y encuentren algo para destruirte, lo publicarán sin piedad".

"¿Necesito seguir explicándotelo?".

Fabio fue crudo y claro; cada palabra cayó con el peso del plomo.

El rostro de Giselle perdió todo color. No tenía cómo rebatir semejante reprimenda.

En todo el tiempo que llevaban conociéndose, era la primera vez que él le hablaba con tanta dureza.

Antes, tal vez cegado por la culpa, Fabio siempre terminaba cediendo a sus caprichos y toleraba sus manipulaciones.

Nunca le había lanzado una advertencia tan fría.

...

Mientras tanto, en Villa Esplendor...

Vanesa se enteró de la inminente cremación de Paz a través de un programa de espectáculos en la televisión.

Mantenía la mirada clavada en la pantalla.

Los paparazzi en Jalapa eran como una plaga; se infiltraban en todas partes.

Incluso en los recintos más blindados y exclusivos lograban colarse.

Las cámaras seguían el trayecto de la bebé siendo trasladada por el personal de la Funeraria Los Olivos.

Incluso estaban reportando la supuesta hora de la cremación como si fuera un evento en vivo.

Vanesa veía las imágenes sin parpadear.

Sabía que, recién operada de los ojos, no debía forzar la vista frente a una pantalla.

Pero era incapaz de apartar la mirada.

Jamás imaginó que la próxima vez que supiera de su hija sería a través de un frío reportaje en las noticias.

Permaneció petrificada en su asiento, sintiendo cómo cada nervio de su cuerpo se tensaba hasta el límite.

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