La mirada de Julián Jiménez se volvía cada vez más sombría.
"¿Por qué te atormentas de esta manera?", le preguntó directamente a Vanesa Arias.
Vanesa se quedó paralizada por un instante antes de comprender a qué se refería. Bajó la mirada, sin responder, como si estuviera absorta en sus pensamientos.
En el fondo, sabía que hasta ese momento no había logrado encontrar paz. Había demasiadas heridas abiertas en su corazón, cicatrices que simplemente no lograban cerrar.
Pero Julián no la presionó para que hablara.
"Olvídalo. Si no quieres hablar de eso, no lo hagas. Al fin y al cabo, ya es parte del pasado", dijo con un tono sereno.
Vanesa asintió levemente.
Al instante, él le entregó una carpeta.
"Aquí está la causa del fallecimiento de Paz", soltó sin rodeos.
Aquellas palabras hicieron que el rostro de Vanesa perdiera el color, pero hizo un esfuerzo sobrehumano por mantenerse estoica. Con las manos temblorosas, abrió el sobre.
Julián apenas la miró y guardó silencio, concentrando su atención en el tráfico por el parabrisas.
Vanesa bajó la mirada, leyendo con detenimiento.
Lo que detallaba el informe era escalofriantemente similar a lo que había escuchado antes.
"Paz sufrió complicaciones derivadas de una sobredosis de medicamentos", explicó Julián sin endulzar la verdad. "Además, durante la cirugía, el doctor nunca tuvo la intención de salvarle la vida. Por eso la operación resultó ser un 'fracaso'".
No le ocultó ni un solo detalle macabro.
Los dedos de Vanesa temblaban incontrolablemente. No pronunció una sola palabra en todo el trayecto. Solo leía aquellas frías líneas impresas.
Le resultaba impensable.
Esa era la cruel realidad.
Al menos por ahora, no existía ni una sola prueba contundente que apuntara hacia Giselle.
Vanesa lo sabía muy bien y, paradójicamente, eso la hizo lucir más calmada.
"La pasante que Dante Salazar buscó, ya se marchó. Revisé el historial de todos los internos en el hospital y di con ella. Lo único que tenía en su teléfono era un registro de la cirugía, nada que nos sirva como evidencia".
"El doctor que operó a la pequeña ya está fuera del país. Cometió negligencia, pero fue tan hábil que es imposible catalogarlo legalmente como mala praxis médica. Tristemente, es alguien brillante. En cuanto al cambio de dosis de los medicamentos, el rastro se perdió por completo porque no hay registro de qué día ocurrió ni quién lo hizo".
Julián le resumió todo el panorama.
Básicamente, estaban en un callejón sin salida. Saber la verdad no servía de nada si no podían demostrarlo. Era la definición de impotencia pura.
Vanesa lo escuchaba atentamente, con los puños apretados tan fuerte que sus uñas se clavaban en sus palmas.

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