Capítulo 157
-Debería ir a casa primero, señor Daven -sugirió Arven, mirándolo de reojo.
Daven llevaba un rato con la mirada fija en el camino, con una expresión demasiado serena y mucho más callado de lo que había estado durante el trayecto de Solaviz a Aethelis. ¿Sería por la visita a la tumba de su abuela?
Arven no podía asegurarlo. Últimamente, demasiadas cosas inesperadas habían ocurrido en la vida de Daven. Si los papeles estuvieran invertidos, estaba seguro de que él ya se habría derrumbado bajo la presión repentina.
-Ya le pedí a algu...
-No hace falta -lo interrumpió Daven, con un tono bajo pero tenso-. Sabes perfectamente qué he estado esperando todo este tiempo, ¿no?
Arven guardó silencio. Sabía cuánto deseaba Daven una oportunidad para acercarse aese niño.
Y ahora, esa oportunidad estaba abierta de par en par. No era de extrañar que estuviera impaciente, pero aun así...
-Entiendo que está ansioso por ver los resultados de la prueba, pero...
Daven le lanzó una mirada afilada, cargada de molestia.
-Si voy a casa ahora, no voy a poder pensar con claridad. Prefiero ir directo. Y ¿por qué insistes tanto en controlarme?
-No es que yo...
-Ahórratelo -lo interrumpió Daven, cruzándose de brazos-. Ya deberías entender por qué no puedo esperar. Y... no voy a perder el tiempo solo para cambiarme de ropa.
Siguió un breve silencio. Arven lo miró con incomodidad antes de murmurar:
-Disculpe, señor Daven.
Daven no dijo nada más y dejó que el resto del trayecto transcurriera en silencio. Su mente no dejaba de pensar en las posibilidades: qué haría una vez que supiera el resultado de la prueba de ADN a partir de esos pocos cabellos de Josh atrapados en la sudadera del niño. Sus esperanzas de un resultado positivo eran peligrosamente altas.
Como mínimo... le daría algo de Althea que reclamar como suyo.
Su hijo.
Egoísta, tal vez... pero...
Daven suspiró largamente.
-¿Sabes qué es lo más asfixiante que me ha pasado hoy?
La pregunta fue apenas un murmullo, doloroso.
Mantenía la cabeza baja, con los dedos entrelazados, apretándolos como si quisiera contener su propia inquietud.
Arven no supo qué responder. Se quedó en silencio, dándole el espacio para continuar.
-Dejé que Althea se fuera porque la veía como nada más que una maldita mujer que me habían impuesto. Nunca le di un mínimo espacio en mi corazón para sentir la sinceridad que ella siempre mostró. Y la demostró, una y otra vez, pero yo estaba demasiado atrapado en un amor vacío.
Daven exhaló con pesadez.
-Bastante estúpido de mi parte, ¿no?


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