—Creo que ensayaron juntos la escena. Ese maldito doctor es bastante convincente poniendo esa cara de lástima —murmuró Cale.
No apartaba la mirada del cuarto de control que tenía enfrente.
El cuarto, en el segundo piso de la cadena de televisión, estaba iluminado por el resplandor de decenas de monitores. En la pantalla principal, la transmisión en vivo seguía mostrando la cara de Noel Abraham. El contador de espectadores no dejaba de subir, y la cintilla repetía una y otra vez la misma frase.
No existe relación biológica entre Eli Ward y Chase Miller.
Cale estaba de pie a unos pasos de la mesa de control, con las dos manos metidas en los bolsillos del pantalón. Se mantenía tranquilo, como si la confesión que en ese momento sacudía a toda Solaviz no fuera más que algo que había calculado desde el principio.
No parpadeó cuando Noel levantó la carpeta con los documentos originales. No reaccionó cuando el número de espectadores se disparó.
A Cale no le importaba la reacción del público. Lo que importaba era el momento.
De vez en cuando, también revisaba otras reacciones a la transmisión y a la aparición de Noel, sobre todo la cobertura creciente sobre Selena. Poco a poco, las noticias sobre Selena y Noel desplazaban a los titulares nacionales. La mayoría de las cadenas privadas competían ahora por conseguir ángulos exclusivos de la historia.
Algunas incluso habían contactado a Cale para pedir fecha para una conferencia de prensa de la familia. Seguía analizando cuál sería la mejor jugada para ellos. ¿Debían dar una?
¿O quedarse callados? Se abrió la puerta a su espalda. Se acercaron pasos firmes. El detective Aaron entró decidido y se detuvo junto a él; miró la pantalla y alcanzó a ver los últimos instantes de la declaración de Noel.
Durante unos segundos se quedaron en silencio.
—Lo hizo bien —dijo Aaron al fin.
Cale no se volvió.
—No le quedaba otra.
En la pantalla, la transmisión pasó a una repetición. Las imágenes exteriores mostraban una multitud de reporteros que esperaban afuera del edificio desde antes de que empezara la transmisión.
Aaron cruzó los brazos.
—En cuanto terminó la transmisión, lo sacamos por la salida trasera. Noel ya está bajo protección policial. También quedaron entregados todos los documentos que trajo.
Cale asintió apenas. Aaron lo observó un momento antes de continuar, ya con otro tono.
—Tengo que decir algo.
Cale por fin lo miró.
—Es raro ver un plan ejecutado así —continuó Aaron—. Una confesión pública en horario estelar. La presión mediática se extendió al instante. Y al mismo tiempo, hicieron salir a Selena y la pusieron bajo custodia.
Hizo una pausa.
—Esto fue una operación milimétrica.
Cale volvió la mirada a la pantalla.
—Selena no habría salido si se hubiera sentido amenazada —dijo sin emoción—. Tenía que creer que aún controlaba la situación.

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