El teléfono volvió a vibrarle en la mano. No era Harold. Eran alertas de noticias. Uno tras otro, los titulares llenaron las pantallas de los principales medios, y lo peor era que su foto aparecía destacada en cada uno.
Diario de Solaviz: “Nuevo escándalo: la identidad de Eli Ward fue inventada”.
Metro News: “Selena Ward, presunta autora intelectual detrás de la manipulación del ADN”.
City Channel: “La familia Miller, víctima de un engaño público”.
Apretó los puños. Apartó la mirada del teléfono. Harold no iba a llamarla. Fuera una trampa que él le había tendido o algo que ella aún no alcanzaba a entender, algo era seguro. Estaba sola y nadie le iba a ayudar.
Ahora tenía que enfrentarse a todo sola, sobre todo a la presión implacable de los reporteros, que exigían respuestas.
—¡Señora Selena! ¿Va a disculparse con la familia Miller por este engaño?
—¿Es consciente del daño psicológico que sus actos pudieron causarle a la niña?
—¿Obtuvo algún beneficio económico con esta maniobra?
Las voces se mezclaban, competían entre sí, exigían una respuesta y no le dejaban espacio para pensar. Basta. No podía dejar que esto se descontrolara más.
—¡No voy a hacer ninguna declaración! —dijo Selena, y por fin alzó la voz.
Pero su respuesta solo provocó más preguntas.
—¿Se niega a asumir su responsabilidad?
—¿Piensa huir?
La multitud se apretó a su alrededor. Le temblaban las piernas. No podía avanzar. Tampoco podía retroceder. Por primera vez desde que todo aquello empezó, sintió verdadero miedo. Entonces una voz firme y autoritaria se impuso al caos.
—Disculpen. Háganse a un lado, por favor.
Varios reporteros se volvieron y apuntaron las cámaras hacia donde venía la voz. Dos patrullas se habían detenido junto a la acera. Las puertas se abrieron. Tres oficiales bajaron y avanzaron con paso rápido y decidido. La multitud de reporteros empezó a apartarse para abrirles paso mientras los oficiales se abrían camino.
Uno de ellos se acercó a Selena.
—¿Selena Ward? —preguntó sin rodeos.
Selena lo miró y palideció. ¿Qué hacía ahí la policía?

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