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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 785

Nadie habló después de lo que dijo Cale. Era como si todos en la sala hubieran perdido la capacidad de pensar.

Entonces... Chris se atragantó. Casi escupió el sorbo de café que acababa de tomar. Se dobló sobre sí mismo y se golpeó el pecho varias veces.

—¡Estás loco! —exclamó cuando recuperó el aliento—. ¿En serio intentas matarme?

Naomi ni siquiera parpadeó. Miró fijamente a Cale. Su desconcierto se transformó poco a poco en incredulidad y luego en enojo. Sin darse cuenta, apretó los puños.

—No quiero.

Respondió tan rápido que Chris volteó hacia ella.

—Yo ni siquiera dije que sí —protestó.

—No tienes por qué responder tan rápido —replicó Cale con calma.

—¡Entonces no sueltes una bomba así! —respondió Chris, indignado.

Fulminó con la mirada a su único hermano. Si sus padres no hubieran estado sentados ahí, quizá ya le habría lanzado la taza de café a Cale. ¿Cómo podía decir algo así con tanta calma?

Nathan se masajeó las sienes, mientras que Riana no lograba comprender cómo razonaba Cale. Daven, por su parte, no paraba de suspirar, agotado.

Lydia bajó la cabeza para disimular una sonrisa. Por algún motivo, ya sospechaba que su esposo estaba a punto de decir una barbaridad. Aun así, no imaginó que acabaría metiendo a Chris en el asunto.

—No —repitió Naomi con más firmeza.

Todos volvieron a mirarla.

—No pienso casarme.

—Nao...

—Antes de todo esto, ni siquiera conocía a la familia Devereux —lo interrumpió Naomi—. No recuerdo mucho de mi familia. Pasé casi toda mi vida en Berlín.

La respiración se le aceleró. Las emociones que tanto se había esforzado por contener comenzaron a aflorar.

—Me enteré de todo esto hace apenas unos meses, ¿y ahora me habla de matrimonio?

Volvió la mirada hacia Cale.

—¿Y por qué tendría que decidir otra persona sobre mi matrimonio?

Lo miró de frente, sin titubear.

—Esta es mi vida, señor Cale.

No alzó la voz, pero todos en la sala comprendieron que hablaba muy en serio.

—Este es un asunto personal —afirmó Naomi.

—Naomi.

—No. Esta vez se sobrepasó. Y por mucho.

La sala volvió a quedar en silencio, aunque esta vez la tensión pesaba. Quienes conocían a Cale sabían que casi nadie se atrevía a hablarle de esa manera.

Sin embargo, Cale ni se inmutó. Observó con calma a todos y evaluó sus reacciones una por una. Luego se recostó en el sofá y clavó la mirada en Naomi.

—¿En serio crees que me importa tu vida amorosa?

Naomi guardó silencio unos segundos antes de responder:

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