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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 258

Capítulo 258 Kate asintió una vez.

-Sí. Un hijo.

La servilleta de Felicia golpeó la mesa cuando se puso de pie, con los ojos abiertos de incredulidad.

-No. Eso es imposible. Si fuera cierto, ¿por qué nos enteramos apenas ahora? ¿Quién es la madre?

Ante sus miradas atónitas, Kate se obligó a responder.

-Althea.

La silla de Karina chirrió contra el piso cuando se levantó de un salto.

-¿Qué?-Su voz se elevó con brusquedad-.

¿Althea? ¿Althea Grayson? ¿La exesposa que echamos?

Felicia se llevó la mano a la boca, temblando entera.

-Mamá... por favor dime que estás bromeando.

Dime que es solo un rumor ridículo.

Kate negó. Su tono fue firme, pero su expresión delataba su propia incredulidad.

-No. El niño es real. Lo conocí esta tarde. AI principio pensé que tal vez lo confundí con alguien más, pero cuanto más dudaba, más claro se volvía. Ese niño es hijo de Daven.

Karina se pasó los dedos por el cabello con frustración.

-Ocho años, mamá. Ocho años vivimos sin saber que Daven tenía un hijo. ¿Cómo pudo Althea ocultarnos algo así? ¿Cómo pudo Daven no decir una sola palabra?

Felicia habló con voz temblorosa, los ojos vidriosos de rabia y conmoción.

-Entonces... ¿qué fue lo que pasó realmente, mamá? ¿Puedes explicarnos cómo algo tan grande pudo permanecer oculto?

-¿Tenemos un sobrino del que nunca supimos? - Karina miró a su hermana con incredulidad.

Kate asintió despacio, con amargura.

-Incluso ahora, no puedo sacármelo de la cabeza.

Su risa, la forma en que hablaba tan alegremente, su cara cuando estaba con Daven...

-¿Cómo... se llama? -preguntó Felicia con la voz temblorosa.

Kate sostuvo la mirada de su hija con ojos de pesar.

-Joshua Grayson.

Esta vez habló Karina, furiosa.

-¿Por qué Daven nunca nos dijo? ¿Por qué esto sale a la luz apenas ahora? ¿Nos lo ocultó a propósito?

Felicia se acercó y tomó la mano de su madre como si se aferrara para resistir la conmoción.

-Solo estoy diciendo la verdad. -Felicia se encogió de hombros con naturalidad-. Pero no te equivocas, Karina. Yo... de cierta forma, sí estoy defendiendo a "esa mujer".

Kate negó, la incredulidad tensa en sus facciones.

-Felicia, hablas como si Althea fuera una santa.

Nos ocultó a ese niño durante años. Y cuando hablé con ella, no mostró ninguna señal de arrepentimiento por lo que le hizo a esta familia.

¿Cómo puedes defenderla?

Felicia exhaló despacio, con la mente inquieta de recuerdos. No podía borrar el pasado: las palabras y las acciones que alguna vez hundieron a Althea.

Hubo noches en que la culpa la persiguió, especialmente a medida que su propio vínculo con Vanessa empezó a desmoronarse.

Conforme su negocio creció, Felicia conoció a toda clase de personas, compartió historias y aprendió lecciones difíciles. En algún punto del camino, se dio cuenta de que no quería vivir para siempre a la sombra del apellido de su familia.

Quería sostenerse por sí misma, con sus fuerzas.

Tal vez por eso, ahora, podía ver las cosas de otra manera.

-Tu madre tiene razón -presionó Karina con tono impaciente-. ¿Cómo puedes defender lo que Althea hizo? Fue imperdonable.

Una vez más, Felicia respiró hondo y paseó la mirada entre Kate y Karina.

-Porque Illegué a ver algo con claridad, mamá. Me arrepiento de cómo la tratamos. La echamos. La menospreciamos. La insultamos. La humillamos, una y otra vez, solo porque era ordinaria. Porque no tenía una familia poderosa, nadie que la respaldara. Y lo peor de todo, lo hicimos cuando acababa de perder a su madre. Todas sabemos la verdad de cómo la perdió, ¿no? Díganme, ¿eso fue correcto? ¿Eso fue justo?

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