Capítulo 257 Kate se quedó inmóvil, aturdida por la dureza en la voz de su hijo.
-Por... ¿por qué pensarías algo así?
-Porque si tienes la más mínima intención de hacerlo, la más mínima, quien más va a sufrir no soy yo. Es Josh, mamá. -La voz de Daven se volvió grave, cargada de convicción-. ¿De verdad tratarías a tu propio nieto como un trofeo por el que hay que pelear? Cuando su vida ahora está con amor y estabilidad junto a Althea y las personas que lo rodean. Y entonces aparecemos nosotros a destrozar todo eso solo porque resulta que lleva sangre Callister. ¿Alguna vez te detuviste a pensar cómo sería su vida después de eso?
Kate gruñó bajo, con frustración.
-¿Alguna vez imaginaste qué pasaría si Josh preguntara: ¿Dónde estuvieron todo este tiempo?
Cuando necesité a mi padre a mi lado, cuando anhelé el cariño de mi abuela... ¿dónde estaban?
Kate desvió la cara, incapaz de sostenerle la mirada.
-¿Podrías soportar esa pregunta, mamá? -Daven exhaló con pesadez y se presionó las sienes con los dedos, agotado-. Porque yo no puedo. Ni siquiera puedo imaginarme respondiéndola. Mi lugar en la vida de Josh no existe. Lo que quiero, lo que estoy intentando hacer, es abrirme camino poco a poco en su mundo, para que al menos sepa que su padre está vivo. Que no estoy nada más mirándolo desde el cielo. Que estoy aquí. Quiero abrazarlo, jugar con él, llevarlo a la escuela...
hacer todas esas pequeñas cosas que un padre debería hacer.
Se quedaron en silencio, un silencio denso e incómodo.
-Por eso -dijo Daven en voz baja, con un tono grave pero firme- necesito que tengas paciencia, mamá.
***
-¿Mamá? -Karina observó a su madre con expresión de extrañeza ante el cambio inusual en su actitud.
Kate apenas empujaba la cuchara por el plato, como si necesitara tiempo para recomponerse antes de hablar. Felicia también lo notó y la miró con preocupación.
-¿Necesitas algo más? -preguntó Felicia con cuidado. Un rato antes, cuando Kate dijo que quería visitar a Daven, parecía de buen ánimo.
Pero ahora había algo pesado en ella.
-No -respondió su madre en voz baja. Dejó la cuchara y suspiró hondo.
-Mamá, no me digas que es por Daven. Todas sabemos que está ocupado y no puede venir a cenar, ¿no?
-No estoy molesta porque Daven no vino a cenar.
Sé cuántas cosas tiene que manejar -murmuró Kate, con un rastro de irritación.
-Entonces... ¿por qué te ves tan inquieta, como si algo te estuviera carcomiendo? -insistió Felicia con suavidad, inclinándose hacia ella-. Si no es por Daven, ¿qué es, mamá?
-Tienen razón -Kate inhaló profundo y cerró los ojos un momento, como si intentara calmar la tormenta dentro de sí. Era difícil, pero tenía que obligarse a decirlo-. Daven carga con algo mucho más pesado.
Karina se inclinó hacia adelante.
-¿Algo más? ¿Te refieres al juicio de divorcio?



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad