Capítulo 374
Cerca del mediodía, el timbre sonó y desvió la atención de Althea de la sala. Lydia, que había estado acomodando un ramo en el florero, también giró la cabeza. Una empleada se apresuró a abrir la puerta y, cuando la abrió, Riana apareció parada, elegante como siempre, con su abrigo color crema y el cabello pulcramente recogido.
-¿Mami? —la saludó Althea con una sonrisa luminosa.
-Ay, cariño. - Riana dio un paso al frente y envolvió a Althea en un cálido abrazo-. Y mira...
mira a quién tenemos hoy en tu casa.
Lydia sonrió y se sumó al abrazo.
-¿Qué piensas, mami? ¿Quién soy yo?
Riana rio.
-La novia de mi hijo, por supuesto. ¿Esta jovencita no tiene la intención de visitarme de vez en cuando?
-Ay, vamos, mamá. -Lydia hizo un puchero juguetón.
Riana rio aún más fuerte. Las tres se acomodaron juntas en la sala y conversaron de todo, en especial de todo lo que Lydia había estado haciendo durante su estancia en Bahamas.
-Ah, y acabo de enterarme de algo sobre Daven - dijo Riana-. Althea, escuché que salió del país.
¿Por qué tan de pronto?
Althea exhaló con suavidad.
-Hubo un problema con su proyecto. Necesitaba evaluar la situación en el lugar. Daven nunca viaja menos que sea urgente.Así que lo que sea que haya pasado debe ser grande, algo que no puede permitirse que salga mal. Eso... fue lo que me dijo.
a Riana asintió con comprensión.
-Qué lástima. Tenía pensado llevarlos a todos de viaje esta semana. Estoy segura de que a los niños les encantaría. Y es toda una coincidencia, todos mis hijos están en casa ahora mismo, ¿no es cierto?
Lydia se iluminó.
-No creo que necesitemos viajar fuera de la ciudad ni al extranjero, mamá. Con solo estar juntos en
familia ya son unas vacaciones.
-Tienes toda la razón -concordó Riana.
-¿Y si cambiamos un poco el plan? -sugirió Lydia -. Armemos carpas en el patio trasero de la residencia Miller. Es sencillo, y a los niños les va a encantar. Podemos hacer una cena familiar allá afuera.
A Riana le brillaron los ojos.
-Ay, Lydia... ¡qué idea tan maravillosa! -Se volvió hacia Althea-. ¿Qué te parece? Puedes quedarte en mi casa dos o tres días. A Josh y a Grace no les va a importar para nada.
La sonrisa de Althea se volvió más brillante.
-Está bien, mamá. Voy a preparar todo, sobre todo la tarea escolar de Josh y Grace.
-Perfecto -dijo Riana con alivio-. Nos vamos en cuanto estés lista. Le diré a Nathan que pase por los niños.
-Estoy segura de que van a gritar de emoción en cuanto vean al abuelito -intervino Lydia.
-Tienes razón -rio Althea-. Prepárate para su parloteo sin fin.
*** Tal como Althea lo predijo, a media tarde, Nathan llegó a recoger a Josh y a Grace de la escuela. Los hermanos corrieron a sus brazos como si no lo hubieran visto en semanas.
El auto avanzó hacia la residencia principal de
Nathan, una casa imponente con aroma a madera añejada y un jardín extenso que siempre les hacía sentir a los niños como si entraran en su parque privado. Muros altos rodeaban la propiedad y protegían a la familia de cualquier mirada externa.
Los Miller cuidaban su privacidad con fiereza.
Cuando llegaron, Grace salió disparada hacia la sala de música, mientras que Josh se sentó al lado de Nathan, con los ojos fijos en el diseño de un barco en miniatura sobre la mesa de la esquina. Era evidente que Nathan lo había preparado como regalo para él.
Althea, que los recibió en la sala, solo pudo sacudir la cabeza con incredulidad. Los niños parecían no tener ningún concepto del cansancio. Su ansiedad se calmó. Las voces de ambos llenaron el enorme salón con una calidez renovada.
-¡Mira, mamá! ¡El abuelo y yo logramos que se prendieran las luces de este barco! -dijo Josh con orgullo.
La emoción de los niños casi le hizo olvidar lo desanimados que habían estado antes, cuando Daven se fue sin despedirse. La visita de Riana y el
hecho de que Nathan en persona pasara por ellos eran bendiciones que Althea no tomaba a la ligera.
Cuando se acercó la noche, la cena ya casi estaba lista. Una carpa esperaba armada en el patio trasero, una parrilla portátil esperaba en una esquina del jardín y varios platillos ya estaban servidos sobre la mesa del comedor.
Pero el ambiente alegre flaqueó cuando el celular de Riana empezó a sonar sin parar. Su tono cambió en cuanto contestó.
-¿Silvia? ¿Qué pasa?
Althea y Lydia se cruzaron una mirada mientras terminaban de acomodar los cubiertos. Riana dio unos pasos para apartarse, pero su voz seguía oyéndose con claridad.
-¿Cómo que viene para acá?
Un breve silencio.
-Silvia, ¿quién le dijo que podía venir? -Riana chasqueó la lengua con dureza-. Si ya llegó, dile que no puedo recibirla. Inventa una excusa razonable. La verdad, ¿qué quiere esa mujer esta vez?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...