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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 375

Capítulo 375

-Llegamos, señora Selena -dijo Smith mientras le abría la puerta.

Selena bajó con su elegancia de siempre, sin ofrecer respuesta más allá de una mirada fría hacia el edificio que tenían enfrente. A su lado, la adolescente de apariencia sencilla pero llamativa se mostró mucho más cortés: alguien que sabía dar las gracias.

-La esperaré en el estacionamiento, señorita Eli.

-Gracias otra vez, señor Smith. —Eli hizo una pequeña reverencia acompañada de una suave sonrisa.

Pero Selena la tomó de la mano y la atrajo hacia sí.

-No pierdas el tiempo hablando de cosas innecesarias.

Eli ajustó el paso al de su madre mientras cruzaban la entrada principal de la Academia SunRise. Desde el momento en que pisaron el recinto, Eli se quedó maravillada. Todo era enorme. Imponente. La clase

de lugar donde el simple hecho de ser estudiante elevaría el estatus de cualquiera. El edificio de cuatro pisos se extendía ancho y simétrico, impecable y bien dispuesto.

-Mira, Eli. Esta es la Academia SunRise.

Selena sonaba tranquila, pero sus dedos, apretados alrededor del asa de su bolso, delataban su tensión.

Contemplaba la imponente estructura moderna que se alzaba sobre la vasta propiedad financiada por la Fundación de Chase Miller.

-Todo esto le pertenece a tu padre -murmuró, volviéndose hacia Eli con una sonrisa significativa -. A Chase Miller.

Eli avanzó despacio.

-No sé ni qué decir. Es... hermoso, mamá. ¿Por eso insististe en que tratara de estudiar aquí?

-Sí.

Sus ojos se abrieron al recorrer los pasillos de cristal limpios, los tableros digitales de información y los salones de clase que parecían más bien auditorios internacionales.

-No es solo porque la escuela sea prestigiosa -

agregó Selena en voz baja—. Es porque tu padre la construyó. ¿Por qué su hija no habría de estudiar aquí?

Una sonrisa débil y agridulce le rozó los labios.

-Si tan solo tu abuelito pensara aunque fuera un poco en tu futuro... quizá yo no me sentiría tan triste.

Eli no contestó. Miró a su madre con una punzada de culpa, aunque no tenía idea de qué había hecho mal.

-Pero... si sigo las instrucciones de mi abuelito y demuestro lo que valgo, estoy segura de que él me ayudaría a entrar a esta escuela. ¿Verdad, mamá?

-Esperemos que así sea.

Siguieron adelante, guiadas por una miembro del personal que con entusiasmo les mostró algunos de los puntos más emblemáticos de la academia, incluido el enorme complejo deportivo en el centro del campus.

Cuando salieron de nuevo del edificio, el repentino estallido de gritos desde la cancha hizo que Eli se detuviera. Se acercó al barandal.

Abajo, en la cancha de básquetbol, un joven de complexión atlética y ojos azules deslumbrantes driblaba a una velocidad que nadie más podía igualar. Su tiro en suspensión era limpio, sus movimientos precisos y certeros. Los gritos del público resonaban por toda la arena bañada de sol.

Eli se quedó paralizada.

Un arco perfecto. Plac.

La pelota se deslizó por el aro sin tocar el borde.

Sus compañeros estallaron en festejos. Incluso desde los salones al otro lado del patio, los aplausos se desbordaban por las ventanas abiertas. Un silbatazo largo anunció el final del partido, victoria asegurada por el jugador de ojos azules.

Y como si percibiera su mirada, él se volvió hacia el barandal. Sus ojos se encontraron, apenas un segundo, pero lo suficiente para que Eli contuviera la respiración.

Capítulo 375 1

Capítulo 375 2

Capítulo 375 3

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