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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 393

Capítulo 393

Daven guardó silencio un momento.

-Gracias por creer en mí, mi amor.

-Por supuesto -dijo Althea con tranquila convicción-. Sé que no vas a dejar que esto se complique.

-La verdad, estoy enojado, Althea. Odio que me ataquen por frentes que no puedo anticipar. Todo me golpea a la vez, y es agobiante. Ni siquiera tengo tiempo de rastrear de dónde viene.

-A mí tampoco me gusta que te traten así -dijo Althea con suavidad-. Pero confío en ti.

Daven cerró los ojos.

-Ojalá estuvieras aquí -murmuró antes de poder contenerse.

Al otro lado de la línea, Althea sonrió apenas.

-Lo sé. Y quiero ir contigo.

-No -dijo Daven enseguida-. No vengas.

-Daven...

-Déjame manejar esto -continuó, ya con un tono más suave-. No quiero que quedes atrapada en medio de este caos.

Althea suspiró.

-Solo quiero ayudar.

-Ya lo haces -dijo Daven con honestidad-. Con que me llames, ya basta.

-Pero... te extraño.

Esas palabras hicieron sonreír a Daven con ganas.

-Dios, pensé que solo yo te extrañaba. ¿Así que tú también me extrañas?

-¿Cómo no iba a extrañarte? -refunfuñó Althea -. ¿No puedo ir contigo?

-¿Y Josh y Grace?

Althea se quedó callada un largo rato.

-Te prometo que estaré en casa en dos días -dijo Daven con cuidado-. Me encanta que me acompañes en los viajes al extranjero, como solíamos hacer, para convertir el trabajo en unas vacaciones cortas. Pero esta vez es distinto, mi

amor. Prefiero que me esperes en casa.

Se escuchó la respiración de Althea.

-Está bien. No iré a ningún lado. Te esperaré.

Daven abrió los ojos.

-Lo sé.

Se quedaron en silencio unos segundos, no porque no quedara nada por decir, sino porque ese silencio resultaba reconfortante.

-¿Te acuerdas -dijo Althea— de la primera vez que me dijiste que los negocios no eran solo números?

Daven sonrió con suavidad.

-Dije que los negocios tienen que ver con la gente a la que proteges.

-Y ahora -siguió Althea- te veo haciendo exactamente eso. Estás protegiendo todo lo que construiste, no solo una empresa.

Daven exhaló lentamente.

-A veces me pregunto si soy lo bastante fuerte.

-No tienes que ser fuerte todo el tiempo -dijo Althea con serena certeza-. Tienes que seguir adelante. Y sé que lo harás.

Esta vez la sonrisa de Daven se hizo más amplia.

-Escuchar tu voz ayuda más de lo que te imaginas.

-Te seguiré llamando -dijo Althea-. Hasta que me digas que todo está bien.

Daven rio bajito.

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