Capítulo 405
A decir verdad, si Eli fuera realmente hija de Chase nacida fuera del matrimonio que él tuvo alguna vez con Althea, tal vez Althea sentiría un destello de compasión. Aun así, vendría acompañado de mucha decepción, porque Chase le habría ocultado algo tan importante.
Pero en ese momento, no podía preguntarle nada a Chase. Sentía que la presencia de Eli y Selena era una prueba de cuánto podía confiar en Chase. Si tan solo su esposo siguiera con vida...
No. Voy a seguir desconfiando de esta mujer. Sigo teniendo un mal presentimiento sobre ellas, se dijo Althea.
La neblina de la mañana aún no se disipaba del todo cuando Selena por fin dio un paso al frente. Tenía la cara pálida y los ojos hinchados; era difícil saber si se debía al aire frío o a una tristeza cuidadosamente puesta en escena.
Al verla, Althea supuso que Selena y la niña podrían haber llegado antes que los demás.
—Disculpen si llegamos antes de tiempo —dijo Selena, casi en un susurro, rompiendo el silencio.
Una mano le apretaba el hombro a Eli, como si necesitara el apoyo—. Hay cosas... que no son fáciles de manejar sola. Nuestra vida —titubeóno es tan simple.
Riana se volvió hacia ella y apretó un poco la mandíbula.
—Nadie te está culpando —respondió con sequedad.
—Pero me siento culpable con Eli —continuó Selena enseguida, con la voz temblorosa—. Sé que esta familia ya ha perdido demasiado. No quiero sumarme a esa carga. Por eso elegí callar todos estos años, mantener la distancia, vivir nuestras vidas allá afuera. —Suspiró largamente—. Pero llega un punto en que ya no puedo aguantarlo más.
Althea permaneció tranquila al lado de Riana.
—¿Qué no puedes aguantar, Selena?
Selena la miró y vaciló un momento.
—La realidad de la vida que llevamos —respondió con tono apagado—. Que tu vida... significa mucho más para esta familia que la nuestra. A nosotras nos tratan distinto, aunque Eli también es hija de Chase.
Ya lo demostré. Entonces, ¿por qué seguimos siendo cuestionadas?
El silencio se cerró a su alrededor.
—Sé directa —respondió Althea con voz contenida —. Di lo que realmente quieres decir.
Selena sonrió con amargura.
—Tú siempre apoyas a la familia Miller, y ellos siempre te apoyan a ti, Althea. Siempre en el centro, sin excepción. —Miró a Eli y le acarició el cabello con suavidad—. Mientras tanto, yo he tenido que luchar sola. A veces me pregunto si Chase llegó a pensar en nosotras como pensaba en ti.
Riana inhaló bruscamente.
—Ya basta —dijo, aunque la voz le tembló—. No pongas eso en duda jamás, Selena.
—Por eso mismo lo pregunto, ¿cuándo van a confiar en nosotras? —insistió Selena—. Vinimos con pruebas claras. No hay forma de que trajéramos datos falsos. Sobre todo cuando lo que estoy reclamando es algo por lo que debería estar agradecida, señora Miller.
Miró a Riana con una sonrisa tenue.
—Chase tiene otra descendiente, además del hijo de Althea, aunque les cueste aceptarnos. El reconocimiento no debería ser solo para el hijo de Althea, ¿o sí? Y, sobre todo, tampoco debería negársele el cariño del hijo mayor de Althea.

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