Un momento después, tomó su maletín de trabajo.
—Si notas algo raro en la casa, llámame —dijo.
Riana asintió.
—Maneja con cuidado.
Nathan le sonrió y salió de la habitación. Caminaron juntos por el corredor principal hasta la entrada de la casa. Al poco llegó el auto que solía llevarlo a la oficina, listo para salir.
Aun después de que el vehículo cruzó el portón y desapareció tras el alto muro exterior, Riana siguió allí, mirando. Solo cuando estuvo segura de que se había ido, dio media vuelta y volvió a entrar. Por alguna razón, no lograba calmarse.
Si Cale había pedido que le ocultaran algo a la familia, entonces ese no era un día cualquiera. Y, fuera lo que fuera, ya iba en camino.
Aun así, se obligó a actuar con normalidad. Lo último que quería era que alguien notara su inquietud y empezara a hacer preguntas. Con expresión tranquila, Riana avanzó con paso firme hacia la sala principal cuando, de pronto…
Selena apareció por la escalera. La mujer parecía más radiante que durante el desayuno. No quedaba rastro de enojo en su expresión. A decir verdad, Selena parecía… extrañamente complacida.
“¿Qué le habrá pasado?”, se preguntó Riana en silencio.
—Buenos días, señora Miller —saludó Selena con ligereza, como si jamás hubiera habido tensión entre ellas.
Riana apenas asintió.
—Voy a salir cerca del mediodía —continuó Selena con despreocupación—. Solo a tomar un poco de aire fresco. La verdad, el ambiente en esta casa es un poco… apagado. —Sonrió, aunque la punta de veneno en su tono era imposible de ignorar.
—Además —agregó—, últimamente ya nadie me dirige la palabra. Si lo piensa bien, mi posición en esta casa no se diferencia de la de cualquiera.
—¿Le parece apropiado? —preguntó Selena, sin apartar la vista de Riana—. Solo digo que, si alguien de verdad supiera cuál es su lugar, mostraría un poco más de respeto por las personas que sí pertenecen aquí.
Su tono era calmado, pero por debajo había una presión silenciosa, una expectativa, como si quisiera que Riana le diera la razón y respaldara su postura.
Pero Riana no reaccionó como Selena esperaba. La miró con una actitud neutra e indescifrable.
—Si quiere acompañarlas —dijo con calma—, puede acercarse usted misma.
No había apoyo alguno en su voz. Ninguna señal de que se pusiera del lado de Selena. La respuesta fue neutra, pero contenía un rechazo silencioso.
Selena enmudeció un momento. Riana no esperó respuesta.
—Tengo que ocuparme de unas cosas —continuó mientras se daba la vuelta. Luego agregó con serenidad, sin mirar atrás—. Si desea acompañarlas, adelante. En esta casa, cualquiera puede sentarse junto a los demás… siempre que venga sin la intención de incomodar.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...