Capítulo 430
—Todavía no —dijo Daven—. Y la señora Riana tampoco.
Cale se cruzó de brazos.
—Hiciste bien.
Nathan suspiró hondo.
—Nunca imaginé que algo así pudiera pasar. ¿Creen que esto va a sacudir a nuestra familia?
—No, papá —lo interrumpió Cale—. Alguien nos está provocando a propósito, y sabe lo que hace.
Chris asintió.
—Si estamos ante una red coordinada que actúa al mismo tiempo, entonces todo lo que enfrentamos forma parte de un solo plan. No son dos conflictos separados, uno de negocios y otro familiar. Es un solo tablero. Un solo juego.
—Con demasiados frentes abiertos para dividir nuestra atención —agregó Daven.
—Y uno o dos reyes en las sombras moviendo los
hilos —continuó Cale.
Nathan se puso de pie, rodeó despacio el escritorio y se detuvo detrás de la silla de Daven.
—Quiero que una cosa quede clara.
Los tres se volvieron hacia él.
—Quienquiera que esté detrás de esto —dijo Nathan con calma—, no me importa quién sea, lo poderoso que sea ni lo profundas que sean las raíces de su familia. Quiero que lo investiguen a fondo. No dejen ningún cabo suelto.
—Ya hice mi jugada —respondió Cale–. Erick se encarga de lo que pasa en el terreno. Yo cubro las áreas a las que Erick no llega. Con tu respaldo, papá, no dudaré en usar todo el peso del nombre Miller.
Chris asintió con firmeza.
—Yo meteré presión desde Rioverde.
Daven cerró los puños.
—Y me aseguraré de que Selena no tenga oportunidad de ejecutar lo que esté planeando. Le iremos tendiendo trampas, una tras otra.
Rastrearemos cada red que tenga. Las desmantelaremos pieza por pieza hasta dar con quien mueve los hilos. Que siga creyendo que puede controlarnos.
—Y entonces... —Cale sonrió, satisfecho—. Bum.
La marea la arrastra y ya no sale a flote.
Nathan regresó a su asiento.
—¿Y qué hay de Eli?
La habitación quedó en silencio.
—Creo que la niña es una víctima —dijo Daven al fin—. No he podido analizar su situación a fondo, y eso la vuelve peligrosa.
—Por eso necesitamos separar a la niña de la estrategia de su madre sin que ella se dé cuenta — respondió Cale.
—Tu mamá y Josh conocieron hoy a Eli —dijo Nathan—. Pero todavía no me han contado nada.
Tal vez esta noche.
—¿En la cena? —intervino Cale, mirando a su padre con incredulidad—. Ya es muy tarde, papá. Seguro mamá te va a mirar con reproche.


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