Entrar Via

El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 434

Capítulo 434

Se inclinó, tomó la mano de Eli sin preguntar y le giró la muñeca.

—Es precioso. Eso significa que están empezando a aceptarte.

—La abuela no dijo eso —respondió Eli con cautela —. Solo dijo que era un regalo por haberla ayudado en la tumba de papá.

—No iba a decirlo de forma tan clara, Eli. ¿Por qué eres tan ingenua? —la interrumpió Selena—. Los hechos importan más que las palabras.

Eli retiró la mano con suavidad.

—Tal vez.

—Recibiste un regalo por lo que hiciste —insistió Selena—. Para ellos eso no es poca cosa. Tu esfuerzo fue impresionante.

Eli guardó silencio. Selena la encaró.

—¿Ya le escribiste a Riana?

—Todavía no —contestó Eli —. Es que...

—Escríbele ahora — ordenó Selena—. No esperes.

Pregúntale cómo está. Pregúntale cuándo se pueden volver a ver. Tú puedes iniciar la conversación. No tiene nada de malo mandarle un mensaje a tu abuela.

—No quiero inolestarla —protestó Eli, bajito—. Se ve ocupada.

Selena chasqueó la lengua, molesta.

—Eso no es molestarla. Es demostrar interés, Eli.

¿Cómo esperas que crezca la comunicación si nunca le escribes? No desperdicies un comienzo tan bueno. ¿Entiendes? —Se acercó más y bajó la voz, sin perder firmeza—. Alguien como Riana está acostumbrada a que le presten atención. Si te quedas callada, alguien más ocupará ese lugar.

—Nunca lo había pensado así —admitió Eli.

Selena se rio.

—Eso es porque eres demasiado inocente. Además, tú me dijiste que ella no tendría problema en que la contactaras cuando quisieras. ¿Cierto?

Eli bajó la mirada, incapaz de negarlo.

—Bien —dijo Selena, seca—. Aprovecha eso.

Eli levantó los ojos.

—Mamá, no quiero seguir presionando como tú quieres.

—No la estás presionando —respondió Selena, fría —. Solo le estás mandando mensajes. Todos los días. ¿Tan difícil es?

El silencio se alargó entre las dos. Eli volvió a mirar el reloj en su muñeca, comò si buscara algo a qué aferrarse.

—También tengo curiosidad. ¿Cómo reaccionó Josh mientras hablaban? ¿Fue desagradable contigo?

—¡No! —Negó Eli enseguida—. Fue amable. Creo que él también tiene muchos logros de los que puede sentirse orgulloso. Y... Josh fue quien eligió este reloj —añadió en voz baja.

La sonrisa de Selena se ensanchó.

—¡Vaya! —Aplaudió apenas, encantada—. Eso es mejor. Estás demostrando que eres confiable.

—¿Qué quieres decir, mamá?

—Significa que lo lograste —respondió Selena—.

Lograste que se sintieran cómodos. Están empezando a aceptarte.

Eli negó.

—Solo estaba siendo yo misma.

—Y con eso basta —dijo Selena—. Siempre que lo mantengas. —Se puso de pie y caminó hacia la ventana, donde las cortinas seguían entreabiertas —. Tienes que volver a verlos pronto. Cuanto más seguido, mejor.

—Está bien, mamá.

Todos los días. Pregúntale cuándo será el próximo encuentro. Y, si puedes, menciona cuándo nos mudaremos a la casa principal.

—S—sí, mamá.

Selena por fin la soltó.

—Hazlo ahora. Frente a mí. —Se cruzó de brazos sobre el pecho, sin la menor intención de salir del cuarto hasta que Eli obedeciera. ¿Cómo era posible que esa niña volviera a dudar? ¿Qué demonios le pasaba por la cabeza?

—Ahora, Eli. No me hagas perder el tiempo.

Eli asintió deprisa. Le temblaban las manos al tomar el celular. Abrió el hilo de mensajes con Riana y empezó a escribir enseguida, desesperada por escapar de la presión de su madre.

Eli escribió «Abuela, gracias por lo de hoy. Me hizo muy feliz. Si usted quiere, me encantaría volver a verla cuando tenga tiempo. Por favor, avíseme si

está libre.» Se detuvo y miró de reojo a Selena para asegurarse de que sus palabras estuvieran bien.

—Agrega algo sobre la casa —dijo Selena.

Eli tragó saliva con dificultad. Sus dedos volvieron a moverse. Eli escribió «También quería hablar de algunas cosas, si no es molestia.» Pulsó enviar.

Selena sonrió satisfecha.

—Bien.

Eli dejó el teléfono. Sintió una presión en el pecho.

—Lo hiciste muy bien —dijo Selena, acariciándole el cabello—. Estoy orgullosa de ti. Sigue haciéndolo todos los días, hasta que te responda claramente cuándo se volverán a ver.

—Sí, mamá.

La caricia fue cálida, pero Eli no sintió nada. En cuanto su madre salió del cuarto, solo pudo quedarse mirando su reflejo en el espejo. Tenía el cabello revuelto por la mano de Selena, pero todo le parecía vacío. Sus pensamientos regresaron a la mesa del restaurante italiano, a la sonrisa serena de

Riana, a los ojos firmes de Josh, inexpresivos y aun así inconfundiblemente sinceros.

Por primera vez esa noche, Eli se preguntó en silencio si podía llamarse sinceridad una atención arrancada a la fuerza.

Histórico de leitura

No history.

Comentários

Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad