Capítulo 452
Eli no fue capaz de responder. Josh suspiró.
—No tienes que responderme. Pero escucha bien.
—Hizo una pausa—. Si vuelves a venir a exigirme cosas así, no vas a conseguir lo que quieres.
—Yo no estaba exigiendo nada —protestó Eli, bajito.
—Lo que dijiste sonó a exigencia —dijo Josh con calma, sin levantar el tono—. Como ya te dije, esto no es algo que yo pueda decidir. No tengo esa autoridad. Y si quieres que te ayude a arreglar una reunión con la abuela... entonces lo siento, no puedo ayudarte.
Eli se quedó sin palabras ante la negativa firme de Josh. Lo único que pudo hacer fue volver a bajar la cabeza, con el pecho apretado por la angustia.
—Lamento si te incomodé.
Josh abrió la puerta y bajó del auto. Lo que hizo después dejó a Eli paralizada. Así que... ni siquiera convencer a Josh de que la ayudara había funcionado. Aunque le pesara, Eli también bajó por fin del auto. La conversación había terminado. No
hacía falta un cierre.
—No puedo mediar —dijo Josh—. Inténtalo por tu cuenta y espera a que quede claro cuál es tu lugar en mi familia.
—Está bien —respondió Eli enseguida—. Gracias por escucharme.
Josh asintió.
—Cuídate.
Eli se alejó con pasos inseguros. Después de unos pasos, volteó solo para comprobar si Josh ya había subido al auto. Ya no estaba afuera. Eso significaba que ya había vuelto a entrar.
—¿Y ahora qué se supone que haga? —murmuró Eli, frustrada.
Retomó el camino hacia los autos estacionados, hasta que se detuvo en seco, sobresaltada por el sonido de unos tacones frente a ella.
—Eli.
Se estremeció.
Antes de que alcanzara a darse la vuelta, alguien ya la había sujetado del brazo. El agarre no dolía tanto
como para dejar marcas, pero sí era lo bastante firme para frenarla.
Selena estaba ahí, todavía con los lentes oscuros puestos y una sonrisita sutil. No tenía calidez ni sinceridad.
—Tardaste mucho —murmuró Selena—.
Empezaba a pensar que lo estabas alargando a propósito.
Eli tragó saliva.
—Acabamos... de hablar.
—¿Y? —Selena dio medio paso más hacia ella—.
¿Qué te dijo?
Eli respiró hondo e intentó que no le temblara la voz. En el fondo, deseaba desesperadamente mentir sobre lo que había pasado. Pero bastó que su madre la mirara para que se le fuera todo el valor.
—Josh dijo... que no puede ser mediador.
Selena arqueó la ceja.
—¿Eso es todo?
—Sí —respondió Eli enseguida—. También me dijo que esperara a que se aclarara mi lugar.
Selena clavó la vista en ella, sin parpadear. No intentaba descubrir la verdad. Calculaba si la mentira estaba lo bastante bien armada.
—¿No le dijiste que querías conocer a tu abuela? — preguntó Selena.
Eli suspiró.
—Sí se lo dije, mamá. Pero, como dijo Josh, él no quiere ser mediador. No quiero forzar nada. Yo... no quiero meterme en la vida de la abuela. Estoy segura de que podremos vernos si tiene tiempo libre.
Selena estudió a Eli de cerca. Sabía que la niña no mentía. Le temblaba la voz de miedo y Eli no podía sostenerle la mirada. Selena también sabía que Eli jamás lograría presionar a Josh ni a Riana para que le hicieran caso.

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