Capítulo 487
A Eli no le quedó más remedio que asentir, aunque la angustia era insoportable.
Siguieron caminando hacia la multitud, hacia el imponente edificio de fachada de cristal, donde las cámaras ya estaban en alto, los micrófonos alineados y las luces encendidas, listas para captar lo que estuviera a punto de ocurrir.
Era obvio que no se trataba de un edificio cualquiera. Eli nunca había estado ahí. Pero recordaba haber leído alguna vez sobre Solaviz, sobre varias instalaciones públicas financiadas por la ciudad y construidas para actividades cívicas. Y aquella era una de ellas.
En la fachada destacaba con claridad el nombre Salón de Convenciones Públicas de Solaviz, un lugar donde se celebraban las grandes conferencias de prensa. Allí, las empresas, las figuras políticas y las familias influyentes restauraban su reputación... o la veían desmoronarse frente a todos.
—Mamá. —A Eli la voz le salió en un hilo—. Hay muchísimos reporteros. ¿Está bien hacer esto?
Selena le apretó la muñeca con más fuerza de la necesaria.
—Por eso mismo estamos aquí.
—¿Para qué? —preguntó Eli, presa del pánico.
—Para que dejes de esconderte —dijo Selena, con una sonrisa—. Es hora de que el mundo sepa quién eres.
Antes de que Eli pudiera preguntar nada más, los reporteros las vieron. La multitud se abalanzó sobre ellas, invadiéndoles el espacio, y el equipo de seguridad se apresuró a flanquear a Selena y a Eli.
—¡SELENA WARD!
—¡¿ES CIERTO QUE HOY VA A HACER UNA DECLARACIÓN?!
—¡¿ESTO TIENE QUE VER CON LA FAMILIA MILLER?!
Las cámaras giraron hacia ellas. Los flashes estallaron uno tras otro. Eli caminaba temblando junto a su madre. Las piernas le pesaban como plomo y tenía las manos frías, húmedas de sudor.
Llevaba la cabeza agachada no solo porque no
estaba acostumbrada a esa clase de atención, sino porque tenía miedo.
Tenía miedo de que lo que su madre estaba a punto de hacer lastimara a alguien. Sobre todo a Riana y a Josh.
—Mamá, no estoy lista —susurró, con la voz quebrada.
Selena sonrió y se inclinó hacia el oído de Eli.
—En el mundo de los adultos no existe eso de estar lista.
Las hicieron entrar mientras las preguntas se acumulaban a sus espaldas. Eli no sabía cómo seguía caminando. Tenía la mente en blanco. Solo sentía el corazón latiéndole tan fuerte que dolía.
La sala de conferencias ya estaba llena. Guiaron a Selena y a Eli hasta sus asientos en primera fila.
Filas de reporteros ocupaban las sillas. Las cámaras de televisión transmitían en vivo. Una pantalla grande detrás del podio mostraba el logo oficial de Solaviz. En la parte inferior apareció un nombre, nítido:

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