Capítulo 490
—Le pedí a alguien que vigilara a Selena. Ya sabías, ¿no?
Ah... cierto. Una persona de confianza de Erick se encargaba de vigilar de cerca a Selena y seguir sus movimientos.
—¿Y qué descubrió?
—No cambió su rutina de siempre. Selena nunca se reunió con nadie más. Se limitó a ir de compras, cuidarse y recoger a Eli. Eso es todo... salvo ayer. Eli llegó tarde a casa.
Cale entrecerró los ojos.
—Resulta que la niña se reunió con Josh.
—¿Se reunieron? ¿Por qué?
—Todavía no le he preguntado a Josh. Pero si vio las noticias, estoy seguro de que ya siente la presión.
Cale se frotó las sienes, intentando aliviar la tensión acumulada.
—Eli no fue a la escuela esta mañana. Por eso el chofer que suele llevarla y traerla no estuvo de turno hoy. Y aun así pasó esto. Sabes lo que significa, ¿no?
—Selena no actúa sola. Alguien debe de estar ayudándola. No habría podido armar un plan tan calculado sin ayuda.
—Tienes razón —dijo Nathan, con una sonrisa leve —. Y al final estamos de acuerdo en quién es la mente maestra, ¿no?
—Lo que pasa es que perdí el rastro de Harold.
—Y creo que este es el momento perfecto para provocar a Harold y hacerlo salir de su escondite. — Al escuchar las palabras de Nathan al otro lado de la línea, Cale se enderezó.
—¿Qué... quieres decir, papá?
En la pantalla que seguía encendida cerca, Selena continuaba hablando, exigiendo justicia y reconocimiento. Eli estaba sentada a su lado, callada, pálida, como una muñeca en exhibición. Se la veía inquieta, como si cada cosa que hacía su madre la incomodara.
—Voy a hacer una declaración oficial —dijo Nathan tras escuchar el breve informe—. Voy a seguirles el
juego. Quieren que reconozca a Eli, ¿no? Pues eso les daré, junto con una aclaración digna. Que venga la prensa, si hace falta. Y el mayor deseo de esa mujer es poner un pie en esta casa, ¿no? Entonces le daremos exactamente lo que quiere.
Por un momento, Cale se quedó callado. Hasta Chris, de pie a su lado, dejó de hablar. Se miraron, atónitos por las palabras de su padre.
—¿Hablas... en serio, papá?
—Selena tiene vínculos fuertes con Harold. Y si queremos atraer a Harold, ¿no deberíamos morder el anzuelo que lanzó?
Cale sonrió despacio.
—Está bien. Entiendo.
—Además, a Daven todavía le queda una última carta para hundirlos a todos, ¿no?
Cale asintió levemente. Por primera vez tras varios días agotadores, sintió que se le quitaba un pequeño peso de encima.
—Sí, papá. Y tienes razón. Vigilar a esa mujer de lejos no bastará. La metemos en la jaula que ella misma quiere. ¿Y después? Nos aseguramos de que revele sus verdaderas intenciones.
Nathan dejó escapar una risa grave.
—Prepararé la conferencia de prensa que necesitas.
¿Para cuándo la quieres?
—Lo antes posible.
—Está bien.
—Yo me encargo de relaciones públicas y del equipo legal —dijo Chris, que ya sacaba el celular.
Cale se recostó, sin apartar la vista del punto que avanzaba despacio.
—Así que no huyó. Solo está probando si podemos atraparlo.
—Sí —dijo Aaron desde el asiento delantero—. El patrón es claro y está planeado con cuidado. Da vueltas a propósito por la misma zona, y toma rutas al azar para que nadie pueda seguirle el rastro por mucho tiempo.
Chris miró su reloj.
—Si es así, volverá al lugar original.
—Eso creo —respondió Aaron—. En mi opinión, ese es su escondite más seguro. Confirmamos que varias habitaciones quedaron intactas, como si hubiera escapado a toda prisa. Destruir el lugar implicaría demasiado riesgo; levantaría serias sospechas en esa zona.
—Carajo —masculló Cale, sacando un puro del interior de su chaqueta—. Y no podemos volver.
Tenemos demasiado de qué ocuparnos.
Aaron miró a Cale con firmeza.
—Creo que eso forma parte de su plan. Quiere que dejen de enfocarse en el lugar y la emboscada. Usted está ocupado protegiendo el nombre de su familia.
El señor Chris está concentrado en ayudar al señor Daven. Y su familia está concentrada en algo que considera mucho más urgente.
Cale exhaló una nube espesa de humo que llenó la cabina.
—Lo pensó todo. Hasta el último detalle.
Cale empezó con una risa breve que fue subiendo de volumen. Nadie se atrevió a interrumpirlo. Apretó la mandíbula; una vena le latía en la sien. La furia que contenía era tan intensa que el aire a su alrededor se volvió opresivo.
—Con cada segundo que pasa, me urge más sacarlo de su escondite —dijo Cale, apretando el puño.
—¿Quiere regresar? —preguntó Aaron con cautela, al percibir la furia que contenía su cliente.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...