Capítulo 505
—Yo me casé con Chase —respondió Althea sin titubear—. Nuestras fotos de boda siguen colgadas en la sala. ¿No las has visto? Ojalá lo hagas, porque son la prueba de que soy la única mujer con la que se casó. Tú no.
El comedor quedó en silencio.
—Tú solo fuiste una mujer que pasó por su vida —continuó Althea, con voz firme, sin quebrarse —. Y que estés en esta casa solo es un acto de piedad.
Selena se rio a carcajadas.
—¿Piedad? —Selena se acercó un paso—. No te hagas la santa, Althea. Si no hubiera quedado embarazada, si no hubiera dado a luz a Eli y peleado por los derechos de mi hija, ¿de verdad crees que a esta familia le importaría?
—Por eso mismo deberías pensar con la cabeza fría —respondió Althea con dureza—. Usa la razón. De no ser por tu hija, jamás habrías puesto un pie en esta casa. E incluso ahora estás aquí solo porque la familia Miller te tiene compasión.
Eso bastó.
Selena alzó la mano con la cara roja de rabia.
Pero antes de que alcanzara a tocar a Althea...
¡Plaf!
Josh se movió primero.
Le interceptó la mano a Selena en el aire y se la apretó con una fuerza brutal. La miró con dureza.
—Ni se le ocurra lastimar a mi madre, señora Ward —advirtió—. Usted aquí es invitada. Sepa cuál es su lugar.
—¡¿Cómo te atreves, mocoso, a sujetarme así?!
—dijo Selena, forcejeando para soltarse.
"Maldición, ¡qué fuerte es!", pensó, furiosa.
—Servicio —llamó Josh, con voz firme.
—Sí, señorito Josh.
—¡Suéltame, maldito!
—Tengo un nombre —dijo Josh con una sonrisa apenas marcada y peligrosa—. Pero, por desgracia, no tengo el menor interés en conocerla, señora Ward.
—Josh —advirtió Althea en voz baja—. Ya es suficiente.
—No —respondió Josh, mirando de reojo a su madre—. Quien intente hacerte daño tendrá que vérselas conmigo. No dudaré.

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