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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 535

—Esto no puede estar pasando —murmuró.

Empezó a caminar de un lado a otro por la sala sin darse cuenta. Debería estar disfrutando el momento, saboreando aquel espacio que había imaginado como suyo. Pero esa fantasía se esfumó en cuanto las noticias empezaron a sacar a la luz un nombre tras otro, entre ellos Bret Frederick, Oscar como su cómplice y una lista cada vez más larga de personas vinculadas a la conspiración contra el Grupo Callister.

La transmisión continuaba.

Solo alcanzó a escuchar una parte. El resto ya no le importaba; su mente iba por delante, calculaba, medía y decidía qué hacer después.

Selena seguía de pie en medio de la habitación, con el celular apretado en la mano. Todavía no se le calmaba la respiración del todo, pero se obligó a pensar con claridad.

No.

No podía dejarse llevar por el pánico.

Harold no era de los que caían con facilidad. Siempre tenía un plan B. Durante años había salido de una crisis tras otra. Criar sola a Eli no había sido fácil, pero Harold siempre había tenido una meta clara, y ella también había aguantado por esa misma meta. Incluso cuando antes habían metido a Harold en problemas, ella se había mantenido firme.

Era imposible que todo se viniera abajo por una sola confesión.

Selena volvió a mirar el televisor.

La cobertura repetía lo mismo. Y había un nombre que no dejaban de repetir:

Bret Frederick.

Nadie había mencionado a Harold.

En cambio, los reporteros empezaban a preguntar al personal de la fiscalía por qué las pérdidas reportadas diferían tanto de los datos aportados por el equipo de Daven.

No había noticias de que hubieran arrestado al cerebro de toda la operación. Y poco a poco, Selena sintió que la presión cedía. No tenía por qué estar tan tensa. Todavía no.

Aunque los demás hablaran, eso no significaba que pudieran llegar hasta Harold. Estaba segura de eso.

—Mientras no digan que arrestaron a Harold —murmuró—, significa que todavía está bien. Seguro tiene la situación bajo control.

Aún tenía tiempo.

Todavía tenía oportunidad de asegurarse un lugar en esa casa.

Selena respiró hondo y apagó el televisor. La habitación volvió a quedar en silencio. Esta vez intentó ordenar sus ideas y recuperar el control.

Entonces escuchó unos pasos ligeros en el pasillo.

Selena se volteó deprisa, suponiendo que el resto de la familia empezaba a volver. Pero era Eli, vacilante en el umbral.

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