—Bienvenido de vuelta, señor Daven —lo saludaron los dos guardias de seguridad apostados cerca del ala derecha.
A Daven le llamó un poco la atención la vigilancia reforzada, pero sabía que Nathan debía de haberla ordenado mientras él estaba en la fiscalía. Se limitó a asentir en señal de reconocimiento.
Ya era entrada la noche cuando por fin llegaron al dormitorio principal. Las luces del pasillo estaban atenuadas y envolvían el lugar en una calma silenciosa que parecía de otro mundo frente al caos del día. En cuanto se abrió la puerta, Grace entró, y Josh la siguió cargando una almohada extra de su cuarto.
Althea sonrió con dulzura al verlos. Fue al guardarropa para sacar la pijama de los niños y la de Daven.
—Primero saco tu pijama —dijo.
Pero antes de que alcanzara la manija, Daven ya estaba a su lado.
—No hace falta —dijo bajito.
Althea se volvió.
—Solo iba a...
—Yo las saco —la interrumpió Daven, con voz amable pero firme—. Siéntate. Debes de estar agotada. Descansa.
Josh se acercó.
—Yo ayudo, papá.
Daven sonrió apenas.
—Está bien. Saca tu pijama y la de Grace.
Josh asintió y abrió el guardarropa con cuidado mientras Daven sacaba su pijama. Althea por fin cedió y se sentó en el sofá ubicado en el centro de la amplia habitación. Grace fue enseguida a ponerse a su lado.
—Mamá, yo me quedo contigo —anunció contenta, abrazada a su brazo.
Daven les echó un vistazo rápido antes de volver a ayudar a Josh. No tardaron en tenerlo todo listo.
Después se turnaron para bañarse, primero Daven y luego Josh. Grace esperó con paciencia en el cuarto, pegada a Althea todo el tiempo, parloteando sobre cositas que hacían reír a su mamá.
Cuando por fin todos estuvieron listos para dormir, se reunieron en la cama. Grace se acostó enseguida en el centro y se tapó con la cobija hasta el mentón.
—Mamá —pidió ilusionada—, cuéntame un cuento.
Josh suspiró bajito, pero se acostó del otro lado. Althea sonrió.
—¿Qué clase de cuento quieres esta noche?
Grace lo pensó un momento.
—De una princesa... pero que no sea triste.
Althea asintió y empezó a narrar en voz baja.
—Había una vez una princesa que vivía en un castillo enorme. Todos creían que su vida era perfecta. Pero muchas veces se sentía sola...
Daven apagó las luces principales y dejó encendida solo la lámpara de noche. Se acercó hasta quedar detrás de ella. La rodeó despacio con los brazos desde atrás.
Althea se recostó contra él sin titubear ni inquietarse, porque sabía que su esposo estaba ahí mismo.
—Crecen muy rápido —susurró Daven.
Althea asintió.
—Y casi nos perdemos demasiado.
Daven no respondió enseguida. La abrazó con más fuerza.
—No nos perdimos nada, cariño —murmuró—. Estuviste ahí en cada momento de Josh. Y yo hice todo lo que pude por estar ahí para Grace y compartirlo todo contigo.
Althea se volvió para mirarlo de cerca.
—Y esta vez —continuó él bajito—, lo viviremos juntos. Nunca más separados.
Tras asegurarse de que las cobijas cubrían bien a los niños, se fueron al pequeño sofá del rincón de la habitación. La lámpara de noche los envolvía en una luz cálida.
Por unos segundos, se miraron.
—Todavía no puedo creer que lo de hoy haya pasado de verdad —murmuró Althea.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...