Naomi suspiró aliviada.
Cale alzó un dedo y recuperó toda la atención de Naomi.
Su expresión se volvió mucho más seria.
—No vuelvas a desaparecer sin avisarnos. Si quieres salir, hazlo. Si más adelante llegas tarde por la universidad, no hay problema. Incluso si quieres pasar todo el día fuera, no te lo voy a impedir.
Cale hizo una pausa antes de recalcar:
—Avísanos. Mándanos un mensaje para que sepamos que estás bien.
Naomi asintió sin dudar.
—Lo prometo.
—¿Segura?
—Segura, señor Cale.
Solo entonces Cale asintió y dio por buena su promesa.
—Está bien. Confío en que no volverás a cometer el mismo error.
La tensión en la mesa del comedor por fin se disipó. Sin darse cuenta, Naomi sonrió aliviada mientras tomaba su vaso de jugo. Sin embargo, la tranquilidad duró apenas unos segundos, pues poco después la puerta del comedor se abrió de nuevo.
—Buenos días —saludó Chris al entrar con paso ligero y una sonrisa de lo más despreocupada.
Por extraño que pareciera, nadie en la mesa le devolvió el saludo. Chris se detuvo junto a una silla vacía, mirando a la derecha y luego a la izquierda para tantear los ánimos.
—¿Cale? —llamó Chris.
No hubo respuesta. Cale siguió tomando su café con calma, como si su hermano no estuviera allí.
Chris arrugó la frente. Decidió sentarse, tomó una rebanada de pan y comenzó a untarle mantequilla con ademanes exagerados. Aun así, hizo como si no lo escuchara. Cada vez más fastidiado, terminó por volverse hacia Lydia.
—¿Me hice invisible? —preguntó confundido.
Lydia bajó la cabeza y fingió concentrarse en su taza de té a medio beber para no soltar una carcajada ante la cara de desconcierto de su cuñado.
Chris volvió a mirar a su hermano.
—Cale.
Nada.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...