Al ver aquello, Naomi no pudo contener una sonrisa. Ese pequeño cambio no pasó desapercibido para Lydia.
Se sentó en el sofá frente a ellos mientras disfrutaba de su té caliente. Su mirada iba y venía entre Chris y Naomi. No sabía cuándo había empezado, pero la sala familiar, que siempre había sido tan tranquila, ahora se llenaba casi todo el tiempo de discusiones entre los dos.
Y, por extraño que pareciera, la casa estaba mucho más viva.
—¿Quedaste satisfecha con la visita de hoy a la universidad? —preguntó Chris al cabo de unos momentos.
A Naomi se le iluminaron los ojos.
—Sí. —Sin darse cuenta, volvió a abrir todos los folletos que había traído consigo—. Westbridge tiene las instalaciones de investigación más completas. Tal como dijiste ayer, tiene muchas ventajas sobre las demás universidades.
—Entonces, ¿decidiste ir ahí?
—Sí. —Naomi asintió con entusiasmo—. Además, me gusta el ambiente.
Naomi continuó hablando sin darse cuenta. De vez en cuando, movía las manos al explicar la distribución de los laboratorios, la biblioteca y el pequeño jardín que conectaba los edificios de las facultades. Hablaba con un entusiasmo natural que no mostraba desde que se mudó a la mansión Miller.
Lydia la observaba en silencio mientras Naomi seguía hablando con detalle sobre los laboratorios, los profesores, el sistema de enseñanza y los diversos programas de investigación estudiantil de la universidad. Desde que se conocieron, era la primera vez que Lydia la veía hablar durante tanto tiempo sobre algo que de verdad le apasionaba.
Y a Chris no le molestaba responder a todo lo que Naomi decía. Al notar el cambio en la expresión de Chris, Lydia sonrió discretamente pero no dijo nada.
Para Lydia, la mirada de Chris lo decía todo. Por la noche, una vez terminada la cena, la mansión volvió a su calma habitual.
Naomi ayudó a Lydia a guardar varios libros que había comprado en la universidad. Chris acababa de devolver todos los documentos de la alianza comercial al estudio de Cale. Cuando por fin volvieron a cruzarse en el pasillo del segundo piso, Chris suspiró.
—Mañana regreso a Solaviz.
Naomi detuvo el paso, pero solo por un instante. Enseguida se obligó a seguir caminando como si aquellas palabras no significaran gran cosa, a pesar de que, desde esa mañana, había intentado evitar pensar que ese era el último día de Chris en Portclair.
Pero escucharlo de nuevo... de algún modo, fue distinto.
Mucho más real.
—Ah. —Fue lo único que respondió Naomi.
Chris la miró a la cara durante un momento.
—¿Ni siquiera vas a decirme que no me vaya?
Naomi puso los ojos en blanco.
—Tienes trabajo allá y ahí es donde pasas la mayor parte de tu vida, ¿no?
—Es una respuesta bastante fría —protestó Chris.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...