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EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO romance Capítulo 52

TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 52. Mañana

Pero si tener a Henry junto a ella en aquel momento era un alivio, nada se comparó con el momento en que le entregaron a Rebecca vio a su hijo, dormido, tranquilo, como si el caos de las últimas horas no hubiera existido. Henry se lo puso en los brazos con cuidado, y ella lo acunó, llorando en silencio.

—Está bien, ¿verdad? —preguntó, sin apartar los ojos del bebé.

—Perfectamente —dijo Henry, acariciándole la frente—. Carter lo sacó a tiempo.

Rebecca respiró aliviada.

—Gracias. Gracias por volver por mí —susurró y Henry le besó la frente.

—Siempre volveré por ti, nena, siempre.

Ella lo miró, agotada pero sonriendo. En su mirada había gratitud, amor y una paz que no había sentido en días.

—Te amo —dijo suavemente.

—Y yo a ti —respondió él, apretándole la mano.

Los paramédicos los rodeaban, preparando la camilla para trasladarla, pero Henry no la soltó. La noche seguía fría, pero ya no parecía tan oscura. El peligro había pasado y Rebecca cerró los ojos un instante, dejando que el cansancio finalmente la alcanzara.

Cuando por fin cruzaron el umbral de la casa, los dos sintieron que el peso del mundo se les caía de los hombros. El aire olía a café recién hecho y a calma, algo que parecía un lujo después de tantas horas de miedo. El bebé dormía profundamente en brazos de su madre, ajeno a la emoción que se respiraba alrededor.

En cuanto entraron, todos los que estaban allí —Carlota, Camilo, Seija y Curtis— se levantaron de golpe. Las caras de susto se transformaron en puro alivio. Carlota corrió hacia ellos sin decir una palabra, con las lágrimas rodándole por las mejillas.

—¡Mi nieto! —exclamó con un sollozo mientras extendía los brazos.

Rebecca se lo entregó despacio, sonriendo. Y nadie decía mucho porque las palabras sobraban.

—Pensé que no volveríamos a verlos —dijo Carlota, temblando, mientras acariciaba la cabeza del bebé—. Ay, Dios mío, no saben cuánto recé.

Henry le puso una mano en el hombro.

—Estamos aquí, mamá. Ya todo pasó —le dijo y cuando recordó que tenía algo importante que decirle, le hizo un gesto a su suegro, que ofreció sus brazos de turno para Ethan—. Mamá… —empezó Henry llevándola aparte mientras Chelsea se acercaba a ellos—, tengo que decirte algo, pero necesito que estés tranquila…

—Tu padre murió —dijo Carlota porque no podía imaginar nada más que provocara esa seriedad.

Los tres guardaron silencio unos segundos, como si trataran de interiorizarlo, y luego suspiró y los miró a él y a Chelsea.

—¿Y ustedes están bien?

Chelsea se encogió de hombros y se pasó la mano por la cara.

—Lo estaremos. Al menos sabemos que no tuvimos nada que ver con eso, fue Julie Ann la que… bueno… eso.

Henry asintió y las abrazó al mismo tiempo.

—Sí. Lo superaremos.

La conversación se detuvo ahí. Nadie quiso profundizar, ya había sido suficiente tragedia para todos.

Entonces, la atención se volvió hacia Carter, que estaba de pie, medio incómodo, con las manos en los bolsillos.

—No sé cómo agradecerte por habernos encontrado —le dijo Rebecca con una sonrisa cálida—. Si no fuera por ti, no sé qué habría pasado.

Carter bajó la cabeza, un poco sonrojado.

—Solo hice lo que cualquiera habría hecho.

—No —intervino Camilo, levantando una ceja—. No cualquiera habría llegado tan rápido desde Canadá hasta aquí. ¿Cómo demonios lo hiciste?

Todos miraron a Carter esperando una respuesta, menos Seija, que le lanzó una mirada fulminante a Camilo

—Tenía que ser tú el que preguntara, ¿no?

TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 52. Mañana 1

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