Entrar Via

El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 416

—¿De dónde sacan que son inocentes?

Antes de que Sofía Rojas pudiera decir algo, la voz de Alfonso Castillo, cargada de desdén, se coló desde el otro lado del teléfono.

Sofía frunció el ceño de inmediato. Aquellos ojos suyos, siempre tan claros, ahora dejaban ver una sombra de duda.

Sin duda, había algo que se le escapaba, algo que se movía en lo oculto. ¿Qué fue lo que hizo que Oliver Rojas y los suyos cambiaran de opinión tan repentinamente?

Sofía entrecerró los ojos, esforzándose por atar cabos, pero por más que le daba vueltas, no lograba encontrar una pista concreta.

—Maite López, manténlos vigilados.

No le quedó más remedio que darle esa advertencia a Maite.

En este punto, cualquier movimiento, por mínimo que fuera, podía convertirse en una amenaza. Había que actuar con absoluta cautela.

La respuesta de Maite llegó en seguida. Sofía apenas le echó un vistazo y de inmediato volvió a centrarse en la llamada con Alfonso.

—¿Sabes en dónde van a hacer el funeral de Leonor Medina?

Mientras preguntaba, Sofía recogía los papeles desperdigados sobre el escritorio.

Alfonso dejó de lado su tono burlón y adoptó una actitud mucho más seria.

—Dicen que será en la iglesia cristiana más grande de Olivetto.

Apenas oyó eso, el gesto de Sofía se endureció.

La iglesia principal de Olivetto…

¿Por qué tenían que elegir justamente ese lugar? ¿Sería una casualidad o había alguna intención detrás de Oliver e Isidora Rojas?

Recordó lo que su abuela le había contado años atrás.

Cuando Ivana Santana y Oliver se casaron, el Grupo Rojas apenas comenzaba a despegar. Oliver no llegaba ni de lejos al nivel de las familias más poderosas de Olivetto, pero entre el dinero que tenía a la mano, lo que aportaron los Santana y los bienes de Ivana, podían organizar una boda de lo más lujosa sin problema.

En aquel entonces, ya habían planeado casarse en esa misma iglesia. Solo que al final, la boda nunca se llevó a cabo.

Sofía deslizó el dedo por la pantalla del celular, buscando la transmisión en vivo de hace unos minutos.

Miró fijamente el rostro de Ivana. El mundo le parecía cada vez más extraño, como si de pronto todo hubiera perdido sentido.

¿Qué fue lo que le dijo Oliver a Ivana para que, incluso con todos esos videos y fotos en su contra, ella siguiera creyéndole?

Sofía apretó los labios, la frente arrugada de pura tensión.

Alfonso, tras un breve silencio de Sofía, fue el primero en romper el silencio desde el teléfono.

—¿Quieres ir al lugar?

—Por supuesto.

La respuesta de Sofía fue tan directa como un disparo, sin un solo titubeo.

Sin embargo, Oliver había usado la noticia de la salida de Isidora para atraer a toda la prensa, y había hecho un gran escándalo con el funeral de Leonor. Eso dejaba claro que había planeado hasta el último detalle, y entrar ahí, con su identidad, no sería nada sencillo.

Sofía compartió su inquietud en voz alta. Del otro lado, Alfonso soltó una carcajada alegre y despreocupada.

—Sofi, de veras me subestimas. Tranquila, yo paso por ti y entramos juntos.

Las palabras de Alfonso lograron que el corazón de Sofía dejara de latir tan fuerte. Sintió un calorcito reconfortante extenderse por todo su cuerpo, hasta la punta de los dedos.

—Perfecto.

La mujer a la que toda la vida habían manipulado a su antojo.

Isidora miró de reojo la puerta cerrada del cuarto.

Ivana siempre la había protegido como si fuera de cristal, la consentía más que a nada. Pero esta vez, desde que salió de la cárcel, apenas si le había dirigido la palabra, ni una sola frase reconfortante.

Aquella actitud tan extraña solo alimentaba su incertidumbre: ¿qué había pasado en la familia durante el tiempo que estuvo presa?

—Porque… detrás de ella está la familia Santana —murmuró Oliver, volviendo a mirar la puerta de Ivana con ojos codiciosos—. Aunque digan que ya la desheredaron, la última vez que vinieron los peritos a revisar la casa, la familia Santana le dejó un vestido de novia valuado en más de trescientos millones de pesos.

—¿¡Tres… trescientos millones!?

Los ojos de Isidora se abrieron como platos. Se tapó la boca con ambas manos para no gritar.

¿Trescientos millones por un simple vestido de novia?

Había acompañado a Santiago Cárdenas a decenas de subastas de todo tipo, y jamás había visto algo así.

El corazón le latía con fuerza, y la mención de la familia Santana le causaba un profundo respeto.

—Así que…

Apretó todavía más la mano de Oliver.

Sus miradas se encontraron en el aire, y entre los dos flotó un mismo pensamiento: sacar el mayor provecho de la situación.

Oliver se acercó al oído de Isidora y le susurró:

—Ya hablé de esto con tu mamá. Ahora lo importante es que todos digamos lo mismo. Antes de irnos, tenemos que sacar la mayor ganancia posible.

Isidora, sin poder contener la emoción, asintió con fuerza ante la propuesta de su padre.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Valiente Renacer de una Madre Soltera