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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 496

Sin embargo, Sofía no le dio más vueltas al asunto, sacudió la cabeza para despejarse y, con paso firme, se alejó del lugar.

Apenas salió del hotel, Maite López y Esther Robles corrieron a su encuentro.

—¿Qué tal? Mi reloj, ¿te funcionó bien? —preguntó Esther con una sonrisa presumida, alzando las cejas y señalando la muñeca de Sofía con un gesto divertido.

—Sí, estuvo genial —respondió Sofía, dejando ver su sincera aprobación hacia ambas.

—Por cierto, justo como lo sospechabas, Isidora y Oliver Rojas estaban abajo del hotel. Esther les grabó un video donde se les ve clarito la cara —dijo Maite mientras le entregaba a Sofía una pequeña cámara de mano.

Sofía sintió el peso del aparato en su palma y su sonrisa se ladeó con un aire sarcástico. Todo apuntaba a que Rafael había sido el que movió los hilos esta vez, pero no contaba con que Isidora le jugara al doble agente.

Originalmente, Sofía solo le había pedido a Maite y Esther que estuvieran pendientes por si aparecía alguien sospechoso. Nunca imaginó recibir una noticia tan buena.

Apretó el pequeño grabador en su mano, sintiendo que la jugada le había salido redonda.

Aunque Rafael había intentado fastidiarla, el resultado superaba sus expectativas.

Entrecerró los ojos, recordando la mirada que Rafael le lanzó en la habitación. Él no tenía idea de que Isidora estaba haciendo de las suyas a sus espaldas. Eso, sin duda, tocaría una fibra sensible en su orgullo.

Por eso, en el momento en que sospechó de Isidora, Sofía empujó a los demás para que la delataran. Después de todo, tener a un tipo obsesivo y rencoroso como Rafael persiguiéndola era un castigo perfecto para Isidora.

—Vámonos a casa —anunció, dándoles una palmada en el hombro a Maite y Esther.

Con el sol ocultándose, las tres caminaron juntas. Unidas por el temple y la determinación, avanzaban como si nada pudiera detenerlas.

...

En el departamento de los Rojas, la tensión era palpable.

—¿Qué está pasando? Ya pasó un buen rato desde que entraron al cuarto del hotel y todavía no hay ni una nota, ni un solo anuncio en la red —refunfuñó Oliver apenas llegó a casa, revisando frenéticamente las noticias en su celular.

Isidora también estaba desconcertada.

—No me cuadra... Los vimos con nuestros propios ojos entrar juntos. Además, Rafael le dio algo a Sofía antes de entrar, ella ya ni sabía dónde estaba parada. ¿Cómo es que no sale nada?

Pero su sonrisa quedó congelada en la boca. De un segundo a otro, el gesto se le endureció, volviendo su expresión rígida y tiesa.

Oliver, al notar el cambio, se adelantó y le arrebató el celular a Isidora.

En la pantalla saltaba un titular enorme y rojo, acompañado por un icono de "exclusiva":

[Isidora entrega información a la prensa: ¡Sofía exige justicia!]

El encabezado era ambiguo, pero el corazón de Oliver latía más y más fuerte. Bajó con el dedo para leer toda la nota y, cuando terminó, la cara se le puso del color de la tierra mojada.

El artículo explicaba con lujo de detalle cómo Rafael había intentado propasarse con Sofía, pero ella logró detenerlo. Además, detallaba cómo Isidora había manipulado a varios medios, filtrando la dirección del hotel y toda la información relevante.

—¿¡Estás loca o qué te pasa!? —espetó Oliver, fuera de sí, y aventó el celular de Isidora contra el suelo con un golpe seco.

Isidora se quedó pálida, con la voz a punto de quebrarse.

—¡Papá! ¿Por qué salió así? ¿Qué voy a hacer ahora? —gimió, sintiendo cómo el mundo se le venía encima.

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