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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 525

—Señora Rojas, si no sabe cómo tratar a sus invitados, bien podría ir a cuidar de Isidora.

Alfonso le lanzó una mirada de lado, tomó del brazo a Sofía y avanzó con paso firme hacia el interior de la casa.

Apenas soltó esas palabras, el cuerpo de Ivana comenzó a temblar de la rabia.

¡Habían lastimado a Isi y todavía se atrevían a lucirse frente a ella, usándola como amenaza!

Sofía no se detuvo hasta llegar a la sala; una vez fuera del alcance de la mirada de Ivana, le dio un suave golpecito en el brazo a Alfonso.

—Con esa lengua tan venenosa, ¿no temes que en un rato venga y te arranque la cara a rasguños?

Lo dijo en tono de broma, con una media sonrisa.

Alfonso también se rio, aunque en sus ojos se asomaba algo más serio, una sombra difícil de descifrar. Pero en un parpadeo, recuperó su aire de siempre: pícaro y juguetón con Sofía.

Le tomó el rostro a Sofía y la obligó a mirarlo de frente; le guiñó el ojo de manera descarada.

—¿Y si sí? ¿Y si viene y me deja la cara toda marcada y tú ya no quieres saber nada de mí? En ese caso, mejor me muero.

Lo dijo tan tranquilo, como si fuera un ladrón de aquellos cuentos viejos, colándose por las ventanas y tocando a la puerta de las chicas para robarles el corazón.

Pero cuando los ojos de Sofía se toparon con los suyos, tan vivos, tan llenos de luz, sintió que algo en su pecho se sacudía con fuerza.

—Pues muérete entonces.

Tragó saliva, apartó la mirada de forma apresurada y soltó una risita entre nerviosa y desdeñosa.

—Qué cruel eres.

Sin embargo, Alfonso no se sintió para nada ofendido; al contrario, la siguió con una sonrisa cómplice y un brillo travieso en la mirada.

Julia llegó poco después, pisando el mismo suelo que ellos acababan de cruzar. Observó su intercambio, la química innegable que flotaba entre los dos, y frunció el entrecejo, sumida en sus propios pensamientos.

No se dio cuenta de cuándo Ivana se puso a su lado.

—Julia, dime la verdad, ¿tú y tus tíos vinieron solo para apoyar a Sofía?

La voz de Ivana sonaba cargada de resentimiento.

Julia seguía de espaldas, el brillo de sus ojos se había apagado, dejando solo una expresión impasible.

Al girarse, vio a Oliver apurado preparando bocadillos en la cocina, mientras Ivana permanecía junto a la puerta.

Fue entonces que Julia se dio el tiempo de observar a Ivana de arriba abajo. Llevaba un conjunto de diseñador, aunque desfasado, de hace ya cinco años.

—No.

Negó con la cabeza, sin titubear.

—Ivana, vinimos por ti. Pero ya no es así.

—¿Qué dijiste?

Capítulo 525 1

Capítulo 525 2

Capítulo 525 3

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