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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 539

Sofía no pudo evitar tocarse la pulsera de jade, y en ese instante sintió el frescor que recorría la yema de sus dedos.

—Tío, ustedes ya están divorciados. Esos temas ya se pasan de la raya, son demasiado personales —soltó, cortante.

Alfonso se adelantó y, sin ningún pudor, rodeó a Sofía por los hombros. Luego, giró la cabeza y le dedicó a Santiago una sonrisa traviesa, levantando las cejas como si todo fuera un simple juego.

Sus gestos y postura daban la impresión de un chico despreocupado, acostumbrado a la buena vida, casi como si nada le importara. Pero en sus ojos brillaba una chispa aguda que no encajaba para nada con aquel aire de flojera. Durante un instante, sus miradas se cruzaron en el aire, lanzándose chispazos silenciosos de ida y vuelta.

Sofía captó en el aire ese tufo a pólvora entre los dos. No necesitaba ser ninguna experta para darse cuenta de que aquello podía explotar en cualquier momento.

—Vámonos —ordenó.

Le lanzó una mirada fulminante a Alfonso y lo jaló consigo, dispuesta a sacarlo de ahí antes de que la tensión subiera más.

Santiago se levantó de golpe, con la intención de decir algo para retenerlos. Sin embargo, al ver las manos y muñecas enlazadas de ambos, las palabras se le atoraron en la garganta. Se dio cuenta, de golpe, que ya ni siquiera tenía derecho de pedir que se quedara.

Como si... como si hubiera perdido hasta el permiso de intentarlo.

Jaime, que hasta ese momento no había perdido detalle de la escena, notó cómo su jefe, que segundos antes mostraba emociones a flor de piel, se quedó inmóvil, como si todo dentro de él se hubiera apagado. Lo invadió una tristeza opaca.

—Presidente Cárdenas, ¿ese brazalete tiene algún significado especial? —se atrevió a preguntar, con la esperanza de sacarlo de ese trance y traerlo de vuelta a la realidad.

Santiago bajó la mirada. Sus pestañas largas y tupidas casi cubrían por completo sus ojos, dejando apenas un pequeño destello oscuro.

Pasó un buen rato antes de que levantara la cabeza. En su mirada se notaba una confusión profunda, pero también algo de temor.

—Ese es el tesoro familiar de los Santana. Solo se le entrega a quien va a heredar todo.

Si Sofía terminaba siendo la heredera de la familia Santana, entonces seguro se iría con ellos a Santa Fe. Santa Fe estaba lejos, y con la personalidad de Sofía, temía que no regresara nunca más a Olivetto. Si quería verla, ni siquiera podría inventarse una buena excusa para buscarla allá.

Jaime miró el semblante apagado de Santiago y, aunque su jefe no decía nada, él entendió el miedo que había detrás de sus palabras.

—Presidente Cárdenas, por ahora la señora sigue clavada en vengarse de los Rojas y de Leonor Medina. Seguro que va a quedarse en Olivetto un buen tiempo todavía.

Jaime abrió la boca, intentando buscar palabras, pero solo pudo soltar ese consuelo torpe.

Santiago, aun así, pareció encontrar algo de alivio. Sus ojos cambiaron apenas, como si la esperanza se colara de nuevo en su interior.

Apretó la mano.

Sí. Todavía tenía tiempo. Todavía podía hacer algo.

—¿Ya tienes el resultado de la investigación sobre los videos de vigilancia que borraron hace un año? —disparó de pronto, girando la mirada hacia Jaime. El aire de tristeza se evaporó y volvió el Santiago decidido, el que nunca aceptaba un no por respuesta.

—Los especialistas dicen que los equipos y algunos sistemas internos de la empresa fueron alterados. Ahora el área de informática está revisando. Calculan que en unos días podrán recuperar todos los videos.

Jaime se puso firme, enderezando la espalda, recuperando la seriedad habitual.

Santiago asintió:

—Hazlo lo antes posible.

—Y lo del hombre que te pedí investigar, ¿ya tienes algo?

Santiago comenzó a caminar, lanzando las preguntas por encima del hombro sin mirar atrás.

Capítulo 539 1

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