Ella pensaba que la había consentido demasiado, y ahora, mira en qué lío tan grande se había metido por su culpa. ¡De todas las personas, justo fue a meterse con los Santana, que son de los más complicados de tratar!
Al escuchar aquellas palabras de Sofía, Montserrat no pudo ocultar su asombro.
Su mirada recorrió a Sofía de arriba abajo, claramente sorprendida.
Había pensado que Sofía aprovecharía la situación para sacarle una buena suma a la familia Ardila y así ayudar al Grupo Rojas, o que insistiría en llevar el asunto hasta las últimas consecuencias, logrando que Olivia terminara tras las rejas. Pero jamás imaginó que Sofía estuviera considerando la situación de la familia Santana.
—¿Directora Ardila, ya tomó una decisión?
La mirada de Sofía era tranquila y serena, pero para Mirella resultaba tan amenazante como una tormenta repentina.
Mirella solo sentía que la cabeza le explotaba, pero antes de poder decir algo más, Sofía aún tenía algo para agregar:
—Ah, por cierto, ya hablé con la policía de Olivetto. Después de todo, lo que hizo Olivia no es poca cosa. Siento que esto me ha afectado tanto física como emocionalmente.
Mirella abrió los ojos como platos, incapaz de creer que Sofía realmente se atreviera a presionarla así.
Pero fue Olivia quien reaccionó de manera aún más desesperada. De la nada, sacó fuerzas y se soltó del agarre de Mirella, lanzándose directo a abrazar a Mauro.
Ya había notado, por el silencio de Mirella, que estaba dudando, pero ella no quería ir a la cárcel.
—¡Papi! ¡Papi! ¡No quiero ir allá! ¡No quiero!
Gritaba fuera de sí, aferrada con todo su ser al brazo de Mauro, como si fuera lo único que podía salvarla.
Mauro, escuchando los gritos agudos a su lado, sentía que la cabeza le iba a estallar. Miró a Mirella, queriendo decir algo, pero al verla pálida, se quedó sin palabras.
—¡Papi! Por favor, dile algo a mamá, ¡soy muy joven! ¿Cómo voy a ir a la cárcel? ¡No quiero, no quiero! ¿No decían que tenía que casarme por la empresa? ¡Lo hago, lo hago! ¡Ya no quiero saber nada de Marcos!
—Solo es una junta, ¿qué puede importar más que tu propia hija?
—Sí, imagínate, ir a la cárcel tan joven y con antecedentes… ¿qué va a ser de ella después?
...
Ya se sabe cómo son los medios, siempre hambrientos de chismes. Aprovechando el escándalo que armaba Olivia, varios de los presentes comenzaron a susurrar entre ellos.
Y justo cuando escuchó uno de esos comentarios sobre "ir a la cárcel y quedarse con antecedentes", Sofía apretó levemente los dedos sobre la mesa.
—Si de plano la directora Ardila no se decide, entonces yo lo haré por usted.
Sofía se levantó de su asiento, con el semblante tan serio que el ambiente se llenó de tensión; era claro que se le había acabado la paciencia.

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