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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 850

—Brígida, deberías tener claro que te di este trabajo por confianza. Te repetí varias veces que la ubicación del estudio no podía filtrarse. No recuerdo haber invitado a nadie.

Sofía mantenía el rostro tenso y cualquier rastro de sonrisa se había esfumado por completo.

Brígida había pensado que, si hablaba con Sofía cara a cara, ella no se lo tomaría a mal. Pero ahora que la tenía enfrente y sentía su presencia imponente, empezó a dudar y hasta sintió pánico.

—Sofi, es verdad que fui imprudente, pero el invitado dijo que podía echarte la mano, por eso lo dejé pasar. Tú sabes que últimamente no he podido contactarte, así que tuve que tomar la decisión yo sola... espero que no te enojes conmigo.

Brígida tenía las manos pegadas a los costados del pantalón, arrugando la tela de los nervios.

Sofía la miró con el ceño fruncido y evidente desagrado, pero no dijo nada más. Empujó la puerta hasta abrirla de par en par.

—Maite, entra conmigo.

Su voz era clara y fría, cargada de autoridad.

Brígida intentó bloquearle el paso por instinto, pero se detuvo en seco ante una mirada fulminante de Sofía.

Los dedos que había extendido se quedaron rígidos en el aire, y luego los retiró lentamente, avergonzada.

Sofía entró con paso firme, pero al ver quién estaba allí, su mirada se llenó de confusión.

La señorita Castillo estaba sentada muy formalmente en el sofá de la sala.

—¿Señorita Castillo?

Sofía pronunció el nombre con tono interrogante, sin entender nada.

¿Qué hacía ella aquí?

Miró detrás de la mujer, pero no había nadie más.

Alfonso no había venido. Entonces, ¿por qué estaba ella aquí? ¿Y cómo había conseguido la ubicación del estudio?

Innumerables preguntas surgieron en su mente, pero manteniendo la cortesía básica, asintió con la cabeza hacia la visitante y acercó una silla para sentarse frente a ella.

—Parece que te sorprende verme.

La señorita Castillo le sonrió a Sofía y empujó la tetera sobre la mesa de centro hacia ella.

—Brígida prepara un té muy bueno.

Sofía le dio un vistazo indiferente y no hizo ademán de tomarlo:

—Claro.

Abrió la boca para preguntar algo, pero la señorita Castillo levantó la mano para interrumpirla.

—Sé lo que quieres preguntar, pero eso no importa. He venido porque tengo algo más importante que decirte.

Capítulo 850 1

Capítulo 850 2

Capítulo 850 3

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