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Embarazada de tu rival: Ahora soy la Señora Fonseca romance Capítulo 8

No era una consulta; era una orden.

Sin esperar su respuesta, el hombre subió las escaleras con largas zancadas hacia el estudio.

*¿Nuestra casa?*

Ya no podía soportar estar en esa casa ni un minuto más.

Subió a la habitación principal en el segundo piso y comenzó a empacar: su computadora, sus archivos de investigación y las joyas que su madre le había dado como regalo de bodas.

De pronto recordó que tenía una foto enmarcada con su madre en el estudio de la planta baja.

Apenas había bajado las escaleras cuando escuchó el sonido de cristales rotos proveniente de allí.

Corrió hacia el estudio y se encontró el suelo cubierto de vidrios destrozados.

—Ups, perdona, hermana. Se me resbaló —dijo Bárbara, sin un ápice de culpa en la voz; de hecho, sonaba casi triunfante.

Con los ojos inyectados en sangre, Iris se acercó a paso firme y le cruzó la cara de una bofetada.

Bárbara levantó la mano para devolverle el golpe, pero a mitad de camino, se llevó la palma a su propia mejilla enrojecida. En cuestión de segundos, sus ojos se llenaron de lágrimas y sollozó con voz lastimera:

—Hermana, ya te pedí disculpas. ¿Por qué me pegas? Eres demasiado cruel.

Iris frunció el ceño al escuchar los pasos inconfundibles de Fabián acercándose a sus espaldas. Inmediatamente, la voz de él estalló con enojo, juzgándola sin siquiera preguntar qué había pasado:

—¡Es tu hermana! ¿No podías hablar como gente civilizada en lugar de golpearla así?

Bárbara era una actriz de primera, toda una digna aprendiz de su madre.

Iris bajó la mirada y se dio cuenta, con sorpresa, de que lo que yacía destrozado bajo los cristales rotos era su retrato de bodas con Fabián. Por su mente pasaron imágenes del día de su matrimonio y de cómo habían compartido momentos de intimidad, recuerdos que ahora solo le resultaban repulsivos.

Sintió una punzada de dolor, pero decidió no darle importancia. Vio que la foto de su madre seguía intacta sobre el escritorio, la tomó y se la apretó contra el pecho mientras daba media vuelta para marcharse.

Fabián se quedó observando a Bárbara mientras se agachaba para recoger los pedazos de la foto rota, soltando disculpas falsamente compungidas. Luego, su mirada se clavó en la espalda de Iris mientras ella se alejaba.

*Se había enfurecido tanto como para soltar una bofetada, pero en cuanto vio que era la foto de bodas, pareció no importarle en lo absoluto.*

Tras calmar a Bárbara, subió las escaleras y encontró a Iris haciendo sus maletas.

*¿Se iba?*

Los recuerdos de las dos veces que ella le había pedido el divorcio cruzaron por la mente de Fabián.

*¿De verdad quería divorciarse de él?*

*¿Cómo iba a ser posible?*

Capítulo 8 1

Capítulo 8 2

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