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Embarazada de tu rival: Ahora soy la Señora Fonseca romance Capítulo 5

Pero Fabián no lo hizo; simplemente firmó al final de la página sin tomar en serio las palabras de su esposa.

Tras estampar su firma, ella escuchó su tono lleno de advertencia.

—No quiero volver a escuchar la palabra divorcio en tu boca.

*¿Que no quieres el divorcio? Pero si acabas de firmarlo.*

Tragándose la amargura por el desprecio con el que la trataba, Iris finalmente tuvo una epifanía.

El documento ya estaba firmado. Con eso bastaba.

Recogió los papeles con movimientos precisos y se dispuso a salir.

A sus espaldas, la voz gélida de Fabián la detuvo:

—No olvides que tenemos una reserva en el restaurante para esta noche.

Al escuchar eso, Iris ni siquiera frenó el paso y salió de la oficina sin inmutarse.

Al pasar por el área de secretarias, escuchó a Camilo decirle al equipo:

—No se preocupen, cuando salgan las fotos del Señor Salazar y su esposa celebrando su aniversario esta noche, el escándalo desaparecerá por sí solo.

*Así que ese era su plan.* Quería usarla para lavar su imagen.

Entonces, aprovecharía la ocasión para entregarle su copia del acuerdo de divorcio como regalo de aniversario.

*A ver cómo sale del escándalo después de eso.*

Lo más importante ahora era oficializar el papeleo.

Iris regresó a su propia oficina en la empresa y llamó a su mejor amiga, Natalia Quiroz.

—Natalia, ¿tienes algún contacto en el ámbito legal que pueda ayudarme a agilizar mi divorcio?

Al otro lado de la línea, la voz de Natalia sonaba alarmada.

—Iris, ¿estás completamente segura de esto? Llevan dos años casados y es la primera vez que a Fabián le sale un chisme así. ¿No crees que pueda ser un malentendido?

—¡Se acostó con Bárbara!

Los labios de Iris temblaron. Tras el estallido de furia, solo le quedaba un dolor sordo en el pecho.

Alguna vez le había abierto su corazón, contándole todas las injusticias que sufrió en su infancia. Recordaba cómo la mirada del siempre impasible Fabián se había quebrado con genuina compasión.

Y ahora, esa misma confianza se había convertido en un cuchillo clavado en su espalda.

Los paparazzi no habían logrado fotografiar el rostro de Bárbara.

Aparte de ella, nadie más sabía la verdad.

Natalia, al escuchar el nombre, pegó un grito de indignación.

—¡Esas dos víboras no tienen vergüenza! ¡Primero destruyeron a tu madre y ahora vienen a humillarte a ti! Si el infeliz no te valora, bueno, pero ¡tener el descaro de revolcarse con esa basura! ¡Divórciate ya! ¡No tenemos que soportar a un tipo así!

—¡Sí! —Iris sintió un profundo alivio al contar con el apoyo incondicional de su amiga.

Natalia provenía de una familia de joyeros muy prestigiosa; conocía a mucha gente influyente y seguro podría darle una mano.

—Natalia, ya tenemos firmado el acuerdo, pero si sigo el proceso normal del juzgado, me tardará un mes. No quiero esperar tanto. ¿Se te ocurre algo?

Natalia no lo dudó ni un segundo.

—Tengo un amigo que mueve los hilos en esta ciudad como si fuera su patio trasero. Te juro que en tres días tienes esos papeles listos.

—Gracias, Natalia.

*En tres días, no volveré a verles la cara nunca más.*

Al terminar su jornada laboral, Iris le llevó los documentos a Natalia y luego se dirigió al restaurante.

El mesero la acompañó a una mesa junto a la ventana.

El lugar estaba completamente vacío, reservado exclusivamente para ellos.

Sacó de su bolso una cajita alargada que contenía un elegante pasador de corbata.

Capítulo 5 1

Capítulo 5 2

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