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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 12

—Perdón, Glori, neta no me fijé a qué hora regresó el señor Córdoba —Mirella seguía disculpándose.

Gloria no la culpó. Ella misma se había clavado trabajando y ni preguntó.

Bajó en el elevador. Apenas salió, del otro lado se abrieron las puertas del elevador privado de presidencia.

—Mandé ampliar el restaurante y meter una estación de cocina de alto nivel. Traje a un chef de afuera. A ver si ahora sí te gusta —se oyó la voz cálida de Federico. Su traje negro le quedaba perfecto.

Irene traía un suéter rosa pálido y una falda negra de piel. Se pegaba a él como si fuera lo más natural del mundo.

—Y si esta vez tampoco me gusta, te me vas y te traes al chef del lugar que sí me gusta —dijo Irene.

Federico soltó un suspiro.

—Como tú digas.

Irene sonrió más, y salió del elevador.

Federico alzó la mano para detener la puerta y dejarla pasar primero.

En cuanto Irene vio a Gloria afuera, la sonrisa se le borró tantito.

—Señor Córdoba, ¿me puede regalar unos minutos? Necesito hablar con usted —Gloria se acercó, con la mirada baja.

Aun así alcanzó a ver cómo Irene se colgaba del brazo de Federico al instante.

Federico dudó un momento y luego le dijo a Irene:

—Si se enfría la comida ya no sabe igual. Entra tú, ahorita voy.

—Bueno, pero rápido, ¿sí? —Irene se puso melosa. A regañadientes lo soltó y se fue hacia el restaurante.

—Ven —dijo Federico, mucho más frío, y caminó al área de descanso del fondo.

Gloria lo siguió.

Federico encendió un cigarro y se lo dejó en la boca mientras miraba su reloj.

—Cinco minutos.

—Perdón por interrumpir su comida… ¿podría autorizar mi renuncia lo antes posible? —Gloria se fue directo.

Federico frunció el entrecejo y se quitó el cigarro de los labios.

—¿Cuál renuncia?

Capítulo 12 1

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