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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 29

Esas últimas palabras, Federico las dijo despacio, marcándolas una por una.

Y cada una le pegó a Gloria directo en el pecho.

Gloria bajó la mirada y tragó saliva.

Era una presencia atractiva… y peligrosa. En un segundo, la envolvió por completo.

No dijo nada. Dejó que Federico la recostara en la cama, mordiéndose el labio mientras esperaba a que él hablara primero.

Por lo menos necesitaba saber cuánto sabía él.

Aunque supiera lo del embarazo, ella podía negarlo. Podía decir que el bebé no era suyo.

Esa noche… mientras ella no lo dijera, nadie lo sabría.

Con la mano a un lado, apretó con fuerza la tela de su ropa.

—Pablo, quédate afuera —Federico se fue hacia la ventana y se recargó en el alféizar.

Pablo salió y cerró la puerta.

En el cuarto se hizo un silencio total.

Gloria escuchaba su propio corazón con claridad. Se quedó con la vista baja, esperando.

—Anoche tomé de más —Federico la miró fijo—. Me pasé. No tienes por qué clavarte con eso.

Si él no lo mencionaba, Gloria ni se acordaba.

El miedo a lo incómodo de verlo ya había quedado atrás desde que escuchó lo de “familiar”.

Gloria negó con la cabeza, sin decir nada.

Federico frunció más el ceño. En sus ojos profundos se reflejaba la cara pequeña de ella.

Ella traía algo atorado. Como si no quisiera hablar con él.

Hace dos años, ese matrimonio empezó porque él se emborrachó.

Se casó con ella “por hacerse responsable”.

Y ahora, ya divorciados, volvió a perder el control…

—Después de tanto tiempo conmigo, ya deberías conocerme. Anoche…

Gloria lo interrumpió, apurada.

—Señor Córdoba, yo sé que solo me confundió con la señorita Orozco. No me lo tomé a mal.

Si no se lo hubiera tomado a mal, no habría faltado al trabajo.

Aunque estuviera enferma, por lo menos habría avisado.

Capítulo 29 1

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