En los últimos seis meses, la familia Orozco había subido como espuma. Y en estos días, estaban en su punto más alto.
***
Gloria manejó a su casa, metió dos cambios de ropa en una maleta y se fue directo al orfanato.
Pensaba quedarse ahí unos días para cuidar a los niños.
El orfanato no era grande: cinco o seis cuartos y poco más de diez niños.
Casi todos tenían algún problema de salud, y los gastos médicos eran una lana.
Las donaciones apenas alcanzaban para la comida y lo básico. La mayoría de los medicamentos los pagaban Gloria y Virginia.
Lo demás lo juntaba Lucía con trabajitos manuales, pero era muy poco.
Gloria compró botanas y las repartió entre los niños. Luego se puso a ayudarle a Lucía con lo que pudiera.
—Glori, Virgi me dijo que después de Año Nuevo piensan irse a probar suerte a otro lado… ¿es cierto? —preguntó Lucía con cuidado.
Desde que Gloria dejó el orfanato, además de regresar en horarios fijos para ayudar y dar dinero, nunca le había contado nada de su vida a Lucía.
Ni siquiera sabía que Gloria se había casado con Federico, y mucho menos que estaba embarazada.
—Sí. En otro lado hay mejores oportunidades, así que Virgi y yo pensamos irnos de Belgrano Norte. Pero no se preocupe: cada mes vamos a mandar el dinero a tiempo, y en fechas importantes también vamos a venir a verlas —dijo Gloria.
Lucía soltó el aire, aliviada, y se le salió:
—Qué bueno…
Luego sonrió, medio incómoda.
—No es que crea que ya no van a apoyar… pero es que quiero decirles que no anden haciendo locuras. ¿Y si se van y no les va bien? ¿Qué hacemos con tantos niños?
—No se preocupe. Virgi y yo ya lo tenemos planeado. No vamos a dejar a los niños a su suerte.
Gloria había ahorrado bastante estos años. Si no, ni de chiste se habría atrevido a renunciar y tener un bebé.
—¿De verdad se tienen que ir? —insistió Lucía—. ¿A dónde?

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA