Entrar Via

ESTA VEZ, ME ELEGIRÉ A MÍ MISMA romance Capítulo 6

Hace tres años, Yolanda despertó de repente. Que un personaje de ficción tomara conciencia de sí mismo era un completo desastre para el mundo de la novela, que ya tenía una historia preestablecida.

Cuando un personaje adquiere voluntad propia, se niega a obedecer el guion, y si la historia no puede seguir su curso, todo el mundo corre el riesgo de colapsar en cualquier momento.

Para evitar que esto sucediera, Librito no tuvo más remedio que intervenir a la fuerza.

Al principio, sus métodos eran brutales: borraba directamente la memoria y la conciencia de Yolanda para manejarla como una marioneta. Pero a medida que lo hacía con más frecuencia, Yolanda empezó a desarrollar resistencia. A menudo se despertaba a la mitad de una escena, dejando la trama estancada, y el tiempo que Librito podía controlarla era cada vez más corto.

Tomemos como ejemplo la última escena.

El hecho de que Carmen fuera a darle una lección a Yolanda era un evento crucial para el desarrollo de los protagonistas.

Según la historia original, durante la discusión, Carmen revelaba tener pruebas de que Yolanda se había aliado con la segunda mujer para envenenar al abuelo Castillo. En un intento desesperado por salvarse, Yolanda decidía silenciarla: no solo le abría la cabeza con un jarrón, sino que la empujaba desde el balcón del segundo piso, dejándola en estado vegetativo.

Este incidente enfurecería por completo a Javier, quien, ignorando la última voluntad del abuelo Castillo, le pediría el divorcio. Una vez libre, el protagonista por fin podría acercarse abiertamente a la protagonista femenina y comenzar su romance.

¡Pero Yolanda echó a perder un punto de inflexión tan importante!

En ese momento, Librito solo logró controlarla para que le diera el golpe con el jarrón. Apenas Carmen se desmayó, Yolanda rompió el control mental y le ordenó de inmediato al chofer que la llevara al hospital. Gracias a la atención rápida, Carmen solo necesitó un par de puntadas en la nuca.

Como Yolanda contaba con la protección absoluta del difunto abuelo Castillo, un pleito de esa magnitud no era suficiente para que Javier le exigiera el divorcio. Y sin los papeles firmados, el romance de los protagonistas se vería manchado, arruinando por completo sus perfiles de personajes.

Lo peor de todo era que, con los cambios en la historia, habían surgido eventos secundarios que no existían en el libro original, como el hecho de que Omaira se volviera tendencia en redes sociales por tantas críticas.

Por eso Librito estaba desesperado por corregir el rumbo y volver a la normalidad.

Yolanda cerró los ojos, dispuesta a descansar un rato, cuando la fría voz robótica volvió a resonar en su cabeza.

[¿No has querido siempre saber la verdad sobre la noche en que murió Andrés? Si estás dispuesta a seguir sirviendo a la historia, puedo hacer una excepción y dejarte ver qué pasó esa noche.]

Librito podía percibir las emociones de cada personaje. Momentos antes, cuando Yolanda hablaba con Javier, tenía una actitud de total apatía, pero en cuanto él mencionó al abuelo, su reacción fue completamente distinta.

Fue como agitar de golpe una superficie que llevaba demasiado tiempo inmóvil.

Yolanda mordió el anzuelo. Levantó la mirada lentamente.

—¿No decías que era imposible retroceder en las escenas ya pasadas?

[Yo no puedo, pero tú sí. El libro está en tu mente, puedes abrirlo con tu voluntad y buscar el capítulo que quieres ver.]

La historia no podía retroceder y el futuro era inalterable; esas eran las reglas de este mundo. Pero con tal de arreglar el problema que representaba Yolanda, a Librito no le importaba arriesgarse.

Yolanda lo miró con desconfianza.

—¿Así de fácil?

[Por supuesto que no. Este libro es la regla que rige este mundo. Si conectas tu conciencia con sus reglas, tu rol de villana se profundizará de nuevo y la conciencia que acabas de despertar será eliminada. Volverás a ser la Yolanda de antes. En otras palabras, tu yo actual desaparecerá para siempre.]

Para un personaje de papel, despertar a la conciencia propia era un milagro; de cierta forma, ya estaba viva. ¿De verdad esta villana estaría dispuesta a destruirse a sí misma solo por conocer una verdad que ya no podía cambiar?

A decir verdad, Librito no estaba seguro.

Yolanda lo pensó unos segundos y asintió.

Capítulo 6 1

Capítulo 6 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ESTA VEZ, ME ELEGIRÉ A MÍ MISMA