Ambos se habían marchado, y solo entonces Agustín se atrevió a acomodar con mucho cuidado a los bebés junto a Fabiola, abrazándola con ternura.
—Amor, te admiro mucho. Has pasado por tanto.
Fabiola sonrió, sintiéndose colmada de felicidad en ese instante. Todo el cansancio valía la pena.
—Todavía no hemos decidido cómo se van a llamar los dos bebés.
—Vamos a pensarlo juntos —dijo Agustín, acomodándose junto a la cama, mirando con atención a los dos pequeños que dormían profundamente.
...
Ciudad de la Luna Creciente.
Hacía días que Fabián no le respondía ni una sola llamada a Violeta Montes, lo que la tenía al borde de la locura.
Desesperada, Violeta fue directamente a la sede del Grupo Barrera para interceptar a Fabián.
—¡Fabián! ¿Por qué… por qué no me contestas ningún mensaje? —Violeta le bloqueó el paso justo cuando iba a subir a su carro, la voz quebrada por la ansiedad.
Fabián suspiró, con el gesto serio y complicado.
—Violeta, yo te veo solo como una hermana. Mejor no nos busquemos por un tiempo.
La rabia de Violeta salió disparada.
—¿Es que alguien te llenó la cabeza de chismes sobre mí?
Fabián sostuvo la mirada.
—Cuando estabas en el extranjero… ¿no te la pasabas molestando a otros?
A Violeta se le heló la sangre. Sin duda, alguien le había ido con el cuento.
—Fabián, yo solo soy la hija de la ama de llaves, sin dinero ni poder, ¿a quién podría yo molestar? Don César me mandó a estudiar a lugares llenos de juniors y niños ricos, ¿tú crees que me atrevería a meterme con ellos? Si acaso, ellos siempre fueron los que me buscaban problemas, y yo solo me defendía.
Las lágrimas rodaron y volvió a suplicar.
—¡No le creas a nadie, Fabián! Menos a esa Paulina Barrera, que ni puede con su vida y todavía anda hablando mal de los demás.
Fabián levantó las cejas, dudando.
—A lo mejor tienes razón y no debería dejarme llevar por lo que dicen. Perdón si te herí, pero hoy tengo cosas importantes. Otro día te invito a comer, para compensarte.
Violeta por fin respiró tranquila, sonriendo ampliamente.
—Está bien, Fabián. Espero tu mensaje.
...
Italia.
Gastón acababa de acomodarse en el departamento que había rentado cuando recibió la llamada.
—Violeta ya secuestró a la mamá y al niño. Cristóbal ya se enteró. Entre padre e hija, ahora sí, la ruptura es total.
Gastón arqueó la ceja, divertido.
—Violeta sí que se mueve rápido… pensé que esto no iba a pasar sino hasta dentro de medio año.
Apenas habían pasado unos meses y ya lo había logrado.
Gastón se echó a reír. Para él, solo era cuestión de terminar sus estudios y esperar a que padre e hija se destrozaran entre ellos. Cuando ambos estuvieran ocupados mordiéndose la yugular, él regresaría para quedarse con todo.
—No hay que apresurarse ni mostrar las cartas. Mejor dejamos que se despedacen un rato más. Solo hay que echarle leña al fuego cuando haga falta —comentó Gastón con calma.
Ahora solo quedaba ver quién era más despiadado: Violeta o Cristóbal.
AVISO PARA LECTORES:
Queridos lectores, agradecemos su entusiasmo y apoyo hacia esta novela. Nos comprometemos a continuar con una actualización de capítulos el próximo viernes, 26 de septiembre. ¡Gracias por su paciencia y respaldo!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Florecer en Cenizas
Queria esse lucro em português brasileiro...