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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 194

En el camino de regreso, Vera y Pedro Zárate analizaron la situación.

Todos los hospitales tenían normativas estrictas de privacidad; era imposible que las habitaciones de los pacientes tuvieran cámaras de vigilancia.

Curiosamente, el área de terapias alternativas estaba separada del centro de ensayos clínicos por un solo pasillo.

Como en el área clínica también se mantenía una vigilancia discreta, la habitación de Saúl Jr. había quedado en un punto ciego.

Esa acusación de "intento de homicidio" iba a ser muy difícil de borrar.

—Cualquier dosis de nuestros medicamentos en fase experimental debe registrarse y solicitarse formalmente. Nadie puede simplemente sacarlos del centro para uso personal. Que Saúl Jr. lo haya ingerido es un ataque directo contra ti y contra Héxilo Digital. Esto no es un simple "accidente" —explicó Pedro.

Vera asintió: —Es un ataque muy preciso. Y como es bien sabido que tengo problemas con Silvana y Saúl Jr., cualquiera pensaría que esto es exactamente el tipo de cosas que yo haría.

Era una trampa diseñada para destruirla por completo, tan bien armada que nadie dudaría de su autenticidad.

—Si esto sale a la luz pública, las consecuencias serán gravísimas. Clínicas CIMA estará en el ojo del huracán por negligencia médica, y el proyecto farmacéutico de Héxilo podría ser cancelado. Justo ahora que estamos en plena ronda de financiación, no podemos tener ni un solo escándalo, o las pérdidas serán millonarias —dijo Pedro frunciendo el ceño.

Vera sabía que estaban arrinconándola, intentando estrangularla profesionalmente. Cuando hay demasiadas coincidencias... dejan de ser coincidencias.

Aunque no sentía pánico, Vera sintió una punzada de culpa: —Pedro, al fin y al cabo, todo esto es por mí. Clínicas CIMA y Héxilo están sufriendo por mi culpa.

Aunque Silvana no se atreviera a ofender directamente a Clínicas CIMA, el daño colateral era inevitable.

Pedro le dio un suave golpecito en la frente: —Tú no hiciste nada malo, deja de actuar como si fuera el fin del mundo.

Vera esbozó una leve sonrisa.

—Además, Silvana no calculó que no eres una simple investigadora, sino la directora general. A tu nivel, no necesitas estar en el área clínica para tener el crédito. Solo vas porque te tomas tu trabajo en serio.

Pedro soltó un bufido sarcástico. No haber expuesto antes la verdadera identidad de Vera fue una jugada maestra; ahora la enemiga estaba actuando a ciegas.

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