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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 243

Estaban a punto de moverse a otro sector.

Vera apenas se dio la vuelta.

Y se toparon de frente con un grupo que acababa de entrar.

Sebastián siempre llamaba la atención; apenas llegó, algunos asistentes avispados ya lo rodeaban para buscar conversación.

A su lado, Silvana Iriarte le sostenía el brazo con una sonrisa resplandeciente.

Lucían como la pareja perfecta. Sin hacer ningún esfuerzo, se convirtieron en el centro de todas las miradas.

Dos mujeres pasaron cerca de Vera, murmurando con envidia: —¿Te diste cuenta? El Señor Zambrano y la Señorita Iriarte llevan la ropa combinada.

Vera no pudo evitar mirar en esa dirección.

La otra mujer añadió: —La corbata del Señor Zambrano es azul oscuro, y el traje de la Señorita Iriarte es del mismo tono. ¿Conoces el dicho? 'Mi corbata siempre hará juego con el color de tu vestido'. ¡Dios mío, qué romántico!

Fue entonces cuando Vera se dio cuenta.

La corbata de Sebastián, en efecto, era de un discreto azul marino.

El tiempo no era garantía de la profundidad o calidad de un sentimiento. Al menos ella, en sus siete años como esposa, jamás había recibido un trato similar.

Las excepciones que Sebastián hacía por Silvana ya eran innumerables.

—¿Para qué la trae aquí? —frunció el ceño Pedro.

Silvana ya no formaba parte del equipo de desarrollo, ¿qué sentido tenía que se presentara allí ese día?

—Déjalos en paz —dijo Vera, apartando la mirada.

Imaginó el motivo. Últimamente Sebastián había tenido que volver a casa para "cumplir" con ella, así que Silvana necesitaba que la consolaran. Su asistencia ese día debía ser una forma de compensarla, sobre todo porque muchos en el exterior sabían que Silvana había estado involucrada en el proyecto conjunto de Héxilo Digital y la Universidad Central.

Solo venía a robar cámara.

Pedro también lo dedujo y soltó una carcajada burlona: —Qué obstinada es. Seguro que el no tener crédito en el proyecto la está comiendo por dentro.

Después de todo, aquel fármaco iba a convertirse en un hito.

A Silvana no le quedaría de otra más que aguantarse su frustración.

Quien notó la presencia de Vera fue Leo Flores, que venía caminando detrás del grupo.

Como empresario, su objetivo allí era analizar las mejores opciones de inversión.

Al ver a Vera, se sorprendió: —¿No la habían sacado de la fase final de los ensayos clínicos? ¿Cómo es que tiene derecho a estar aquí hoy?

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